"Se necesita empleada", dice el cartel pegado en la puerta de lo que durante más de una década fue una casa de electrodomésticos, sobre la calle Rivadavia entre Independencia y Fermín Gamboa. Con sus góndolas características y su inconfundible disposición del espacio, el lugar se está transformando en un bazar chino, uno más que llega para seguir copando el Centro de Pilar.
El local se ubica a solo unos pasos de otro polirrubro chino -uno de los más grandes del centro- y se inaugurará tan solo unos meses después del más reciente, que abrió sus puertas en octubre del año pasado sobre la calle Pedro Lagrave a metros del cruce con Rivadavia.
La lista continúa con otro exponente sobre la calle Ituzaingó casi esquina Pedro Lagrave y con los dos pioneros, ubicados en Rivadavia entre Tucumán y Pedro Lagrave, uno enfrente del otro, que plantaron bandera cuando el desembarco chino solo se circunscribía a la apertura de supermercados.
Un mundo de mil colores, curiosidades, productos útiles, otros no tanto, chucherías infinitas y precios accesibles. Una suerte de templo de las "bolu-compras" -término que grafica a la adquisición compulsiva de productos casi siempre innecesarios- a la vuelta de cada esquina.
Aunque siguen conservando la denominación de "bazar", hoy son pulpos que alcanzan con sus tentáculos a muchos otros rubros, desde juguetería hasta librería, pasando por cotillón, cosmética y cuidado personal. Botellas y termos a granel, en formas, colores y tamaños inimiaginables, así como maquillajes, productos para el cabello y para skin care, son la estrella de estos comercios, donde el acento va cambiando de acuerdo con la época del año. En la actualidad, a menos de un mes del regreso a clases, el fuerte está dado por los artículos escolares, que le permiten competir codo a codo con las librerías, dueñas exclusivas del mercado hasta hace algunos años.
Durante las fiestas, los juguetes poblaron sus góndolas, así como los artículos para decorar la mesa. Incluso en épocas de bolsillos flacos, siempre cuentan con algo tentador para ofrecer y alguna necesidad para instalar. Nada menos que una versión remasterizada de los famosos "Todo x 2 pesos”, emergentes de la crisis del 2001 que tuvieron período de auge hasta la recuperación económica, que terminó por sepultarlos o por obligarlos a mutar hacia comercios similares pero de mayor categoría. Aunque a diferencia de aquellos, los actuales polirrubros están casi exclusivamente en manos asiáticas.
Explicación
El nuevo fenómeno parece explicarse desde varias aristas. Por una parte, como indicaron fuentes del municipio consultadas por El Diario, la llegada de este tipo de comercios responde a la "apertura indiscriminada de importaciones", que favorece la llegada de productos para el hogar y la estética personal provenientes del gigante asiático y a bajo costo.
Por otro lado, la viralización de artículos a través de las redes sociales, en especial TikTok, configura un escenario consumista ideal en los que este tipo de negocios -por variedad y precios bajos- tienen las de ganar. Y quizás como resultado de estos dos factores, los comerciantes chinos comenzaron de forma paulatina a reemplazar la apertura de supermercados por la de bazares, situación que viene dándose de forma sostenida en todo el AMBA.
A gran escala, el boom también se instaló en la Ciudad de Buenos Aires, de la mano de DD2, el gigante de los bazares chinos, que cuenta con sucursales en Recoleta, Caballito y también en Morón, Merlo, San Miguel, Córdoba, Rosario y Mendoza. En el barrio de Palermo, el pasado 16 de enero, se inauguró Meet Shop, otro gran espacio para perderse entre las góndolas.
Si de mega bazares se trata, Pilar también cuenta con el suyo en el shopping Tortugas Open Mall, donde el pasado mes de diciembre abrió sus puertas MomoStore, también de origen chino, que ya contaba con una sucursal sobre la calle Florida entre Córdoba y Viamonte.