Evelyn Ayala tiene 18 años, hace patín desde los 4, y acaba de consagrarse campeona del Torneo Nacional de Patinaje Artístico “B”, en la provincia de Neuquén. Lo que comenzó como la práctica de un deporte, terminó convirtiéndose en la pasión que impulsó a la joven a superar un accidente de tránsito que la mantuvo alejada de su actividad por un largo tiempo.
En una entrevista con El Diario, expresó: “Mi mamá quería que haga un deporte y entonces me mandó a patín, y ahí empezó todo”.
Evelyn entrena desde pequeña en la escuela Patín Fusión, habiendo comenzado en Pilar, y luego trasladándose a General Rodríguez, con Carolina Cuomo como entrenadora. Actualmente se encuentra cursando un profesorado de Educación Física en la Universidad Nacional de José C. Paz.
A lo largo de su trayectoria, el rol de su familia fue muy importante para ella: “Ellos siempre me apoyaron mucho en todo, en especial mi mamá y mi papá, quienes eran los que me apoyaban más que nada económicamente. A toda mi familia le gusta que yo haga este deporte, lo disfrutan conmigo”.
En el año 2013, la joven deportista padeció un grave accidente de tránsito, mientras viajaba en auto con su papá. Hablando sobre sus consecuencias, contó que estuvo “aproximadamente un año parada, sin poder entrenar, y como me quebré el fémur me realizaron unas cuatro cirugías”.
Se encontró apta para volver a patinar recién en el 2017, pero “solamente para volver a entrenar, no competía ni nada”. Por último, confesó que su recuperación “era solamente para volver a patinar, sino la verdad que no me iba a interesar mucho”.
Con respecto al Torneo de Neuquén, Evelyn comentó haber comenzado a prepararse en profundidad en febrero de este año. “Me sentía preparada e imaginaba que quizá me iba a ir bien, pero no sabía a quiénes me iba a enfrentar”. La joven compitió contra otras 35 patinadoras de Neuquén, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires, y expresó que al hablar con ellas se dio cuenta de que “son muy buenas personas”.
Finalmente, al preguntarle acerca de cómo tomó el haber ganado el torneo, manifestó que “al principio no lo podía creer, hasta que caí y fue algo muy lindo”.
La historia de Evelyn Ayala resultó ser, indudablemente, una prueba más para demostrar que no existen barreras que sean imposibles de sortear.