Del Viso

Señalizaron la Escuela Nº36 de Del Viso en homenaje a dos exalumnas desaparecidas

Allí estudiaron Dominga y Felicidad Abadía Crespo, secuestradas por la dictadura en 1977. El establecimiento lleva sus nombres.

30 de marzo de 2026 - 12:27

En el marco de las actividades por el 50º aniversario del Golpe de Estado de 1976, fue oficialmente señalizada la Escuela Secundaria Nº36 "Dominga y Felicidad Abadía Crespo", en homenaje a dos hermanas vecinas de Del Viso y estudiantes de esta escuela que fueron secuestradas por la dictadura militar.

"Recordarlas en el ámbito de la escuela permite mantener viva la memoria de nuestra historia reciente, reconociendo a las víctimas del terrorismo de Estado", expresó Fabián Pitronaci, titular de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Municipio. Entre los asistentes al acto estuvo, entre otros, Lorena Lescano, quien desde hace años encara una ardua investigación para determinar cuántos y quiénes fueron los desaparecidos en Pilar y sus localidades.

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Homenaje a Dominga y Felicidad Abadía Crespo en la Secundaria Nº36 de Del Viso.

Homenaje a Dominga y Felicidad Abadía Crespo en la Secundaria Nº36 de Del Viso.

Memoria en Del Viso

Dominga (27) y Felicidad (25) Abadía Crespo eran hermanas. La mayor había nacido en España, la menor en Buenos Aires, ya que sus padres se habían radicado en Argentina huyendo del franquismo. Los cuatro vivían en Del Viso, en una casa ubicada en 9 de Julio 830.

Ambas eran empleadas en el sector “lozas” de Lozadur, donde Dominga había sido delegada antes del golpe militar y la posterior intervención.

El 2 de noviembre de 1977, cerca de las 23.45 llegaron a su casa dos individuos que saltaron la verja de entrada. “Uno de ellos, quien comandaba el operativo, vestía de civil y con fuertes golpes en la puerta obligó al padre de Dominga y Felicidad a levantarse. Le dijeron que eran policías y exhibieron credenciales, obviamente falsas. Uno de ellos sacó un arma corta y encañonó al padre. Ingresaron a la casa con un soldado con ametralladora”.

El soldado mantuvo a los progenitores acostados boca abajo, mientras revisaban las habitaciones de sus hijas, a quienes ordenaron que se vistieran y los acompañaran. Dominga y Felicidad Abadía Crespo no volverían a ser vistas con vida.

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