El pasado 13 de julio el hallazgo de un anillo con la iniciales de José de San Martín en la posta del Pinazo donde el prócer argentino hizo noche el 29 de enero de 1813 generó expectativas entre los pilarenses, en particular entre los vecinos de Del Viso, que guardaban la esperanza de estar frente a una pieza de incalculable valor histórico.
Fue el Instituto Sanmartiniano la entidad encargada de iniciar los primeros estudios que permitan determinar el origen del objeto y en este sentido, el análisis fue derivado al organismo competente en la materia, el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.
"En primer lugar, es importante señalar que la arqueología es una disciplina que estudia eventos y procesos por lo que, desde una perspectiva metodológica, es muy difícil establecer la relación entre objetos y personas, a menos que se cuente con un contexto que le dé significado social e histórico a los objetos", empieza aclarando la carta firmada por María Leonor Elena Acuña, directora del organismo.
"Dicho esto -continuó- cabe destacar que el anillo de referencia fue encontrado por un particular en circunstancias no controladas. El uso de detector de metales y el posterior “rescate del objeto” sin preservar el posible contexto, son acciones que destruyen la información asociada".
Es por esto que, explican, "el anillo está descontextualizado, es decir, que no conocemos con qué otros objetos pudo haber estado asociado, a qué nivel estratigráfico, o a qué profundidad fue encontrado".
Si bien el Instituto de Antropología aclara que "se podría recurrir a estudios técnicos que permitan, por ejemplo, determinar la época y el lugar en que puedo haber fundido el metal", también explica que "estos análisis nos pueden decir cuándo pudo haber sido fundido, quizás por quién, pero muy rara vez a quien perteneció (a menos que haya otro tipo de registro)".
El anillo que podría pertenecer a San Martín fue hallado en la posta del Pinazo días atrás. .
El anillo con las iniciales de San Martín fue hallado en la posta del Pinazo en julio de 2022
Asimismo, con respecto a la consulta sobre un análisis de ADN para identificar al usuario del anillo, "en la opinión de los especialistas del INAPL, no sería viable, ya que es muy difícil que se conserven rastros de ADN en el anillo y además no existen muestras del ADN de Don José de San Martín para hacer el análisis comparativo que permite identificar personas o familias".
Con todo lo expuesto, la institución concluye en que "con la información actual desde la arqueología no se puede ni negar ni afirmar que el anillo haya pertenecido a Don José de San Martín".
Fue en julio del año pasado cuando un grupo de vecinos que intentaba encontrar en la posta una Virgen que el capellán del ejército de Granaderos les habría entregado a los soldados durante su descanso en la posta, halló un anillo con las iniciales de San Martin mediante el uso de un detector de metales.
La pieza fue enviada al Instituto Sanmartiniano para los análisis que permitan determinar si efectivamente perteneció al Libertador y Padre de la Patria.
La posta
La estancia de San Martín en Pilar tuvo lugar el 29 de enero de 1813, un día después de haber salido de Buenos Aires hacia San Lorenzo, en lo que se conoce como una marcha forzada que los llevó a recorrer 400 kilómetros en 5 días, algo extraordinario para los medios de desplazamiento de la época.
En dicho lugar, el General y unos 150 granaderos, hicieron noche y cambiaron caballos, para luego, al día siguiente, continuar camino hacia Santa Fe.
“En la posta de Pinazo recambió caballos, fue la última columna que sale para Santa Fe y con un plan concreto”, contaba Eduardo García Caffi presidente del Instituto Sanmartiniano a El Diario en 2020, y agregaba que como parte del plan estratégico militar “viajaban de noche y paraban de día para no ser vistos. Y en algún momento, cuando se acercaba a mirar la costa lo hacía de civil como para no despertar sospechas”.
Precisamente, según los historiadores, en ello radica gran parte de la explicación del triunfo de San Martín frente a los realistas. “Vence a un ejército profesional que lo doblaba en número y armamentos, entre otras cosas por la sorpresa”, apuntó García Caffi.
En cuanto a las tareas de una posta, el académico explicó que entre otras, funcionaban como correo. “Los chasquis descansaban, cambiaban los caballos y seguían. Había alimentos, forrajes”, afirmó y agregó que “el titular de la misma tenía que saber leer y escribir”.
“San Martín pasó por Pilar y no por turismo, sino para el comienzo de la gesta y el comienzo del mito. Porque el impacto de San Lorenzo tanto como para que empiecen a confiar en él, como para que después los realistas ya no sintieran como propia la costa del Paraná, fue fundamental”, resaltó el historiador.