La presidenta Cristina Fernández de Kirchner retomó ayer su actividad oficial en la residencia de Olivos con una serie de encuentros y, a la vez, brindó un mensaje en el que agradeció “a todos los que se preocuparon” por su salud, y “en particular” a los que la ayudaron “en la enfermedad”.
Cristina, en su regreso oficial a la actividad, subió en sus sitios oficiales de Facebook y Twitter un enlace con un video grabado por su hija Florencia, que se inicia con el título “Hola, cómo están?”.
En ese marco, la jefa de Estado agradeció “a los miles y miles de argentinos y argentinas que se preocuparon, que rezaron y que pidieron”, también a “los miles de ciudadanos de otros países que me mandaron mails, mensajes en el Twitter y de Facebook” y a “los jefes y jefas de Estado extranjeros”.
La Presidenta contó las cartas que le mandaron dos jóvenes, un militante de Pilar del Frente de Estudiantes Secundarios, Federico García Caffi, que le regaló un pingüino y le dijo que “había empezado a creer y militar” a partir de los gobiernos del FpV; y Demián Martínez Naya, del PRO, que había sido agredido durante un cacerolazo y le deseaba un Feliz Día de la Lealtad.
El pingüino que García Caffi le hizo llegar a Cristina, es el mismo que durante varios días se exhibió en el puesto que los jóvenes K montaron en la plaza 12 de Octubre durante las últimas Fiestas Patronales. Finalmente llegó a manos de Cristina después de sortear algunas ofertas de quienes quisieron comprarlo.
El joven militante de La Cámpora es el mismo que en aquellos días de celebración tuvo un leve encontronazo con el intendente Humberto Zúccaro. En su tradicional recorrida por los distintos puestos, el jefe comunal se acercó al de los jóvenes militantes K. Allí García Caffi le cuestionó a Zúccaro la decoración del “lejano oeste elegida este año para los puestos de comida de los colegios.
En tanto, el joven del PRO le pidió que se cuide por su nieto y por su hija Florencia, de quien según relató por amigas sabe que es una “muy buena persona”, situación que provocó que a Cristina se le entrecortara la voz cuando lo contaba porque la “llena de orgullo”.
“Agradezco también ese gesto de que un hombre del PRO me haya deseado feliz día de la lealtad, esto revela que los argentinos estamos creciendo y somos capaces de superar nuestras diferencias o mantenerlas sin por eso agredirnos o despreciarnos”, dijo la jefa de Estado.
La mandataria mostró las flores rojas que le regaló hoy la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y el perro, que le obsequió Adán Chávez, el hermano del expresidente Hugo Chávez.
