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La Feria del Libro de Buenos Aires cumplió 50 años y rompió todos los récords

Con 1.340.000 visitantes y más venta de libros, la Feria del Libro de Buenos Aires confirmó que sigue siendo uno de los grandes rituales colectivos del país.

12 de mayo de 2026 - 10:52

La edición número 50 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires no fue una feria más. Fue una celebración gigantesca de la lectura en tiempos de crisis económica, con cifras récord, invitados internacionales, debates políticos, recitales sorpresa y escenas que confirmaron algo poco habitual: en Argentina, los libros todavía convocan multitudes.

Ella tiene motivos para celebrar sus Bodas de Oro: registró un aumento de entre el 10% y el 15% en la venta de libros –según informaron las editoriales más grandes que ocupan los principales stands– y una asistencia histórica de 1.340.000 visitantes durante los 19 días que duró la Feria (del 23 de abril hasta el lunes 11 de mayo) , como nunca se ha visto desde su creación, en 1975. Estos últimos datos fueron suministrados por la Fundación El Libro, organizadora del evento más importante del país, entre los más relevantes del continente.

Sin embargo, la cifra es levemente superior a las 1.300.000 personas que visitaron la Feria en la edición anterior, registrando un alza de público del 8%, por encima de los 1.126.351 asistentes de 2024 y también de los 1.200.000 visitantes de 2023. El número se sostiene y aumenta a través de los años y, lentamente, se está acercando al millón y medio de visitantes.

La edición aniversario también apostó fuerte a la renovación tecnológica. Estrenó nueva identidad visual, experiencias inmersivas, transmisiones por streaming y zonas pensadas para atraer lectores jóvenes y creadores digitales. Incluso hubo actividades vinculadas a manga, cultura pop y redes sociales, reflejando cómo cambió el universo editorial en medio siglo.

El clima cultural estuvo atravesado por debates políticos y económicos. La feria volvió a mostrar tensión entre gran parte del mundo cultural y el gobierno de Javier Milei. Hubo discursos críticos sobre la situación editorial, caída de ventas y políticas culturales.

En medio de ese escenario, la convocatoria masiva adquirió un valor simbólico: mientras muchos sectores culturales atraviesan dificultades, la Feria del Libro volvió a demostrar que sigue siendo uno de los grandes rituales colectivos del país.

Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero en la apertura. (Infobae).

CURIOSIDADES Y DETALLES LLAMATIVOS

Una inauguración inédita

Por primera vez, la apertura no tuvo el clásico discurso único de inauguración. En cambio, las escritoras Leila Guerriero, Selva Almada y Gabriela Cabezón Cámara compartieron una conversación en el escenario principal. Y cuando nadie lo esperaba, apareció Fito Páez para cerrar la ceremonia con música en vivo.

Perú fue el país invitado

En lugar de una ciudad invitada —tradición habitual— la organización eligió por primera vez a un país completo: Perú, bajo el lema “Caminos que nos unen”.

Muestras históricas y censura

Entre las postales más impactantes estuvo la muestra de libros prohibidos durante la última dictadura militar. Allí se exhibieron ejemplares censurados, textos ocultos durante décadas y materiales recuperados que sobrevivieron enterrados para evitar su destrucción. Muchos visitantes señalaron ese espacio como el más emotivo de toda la feria.

Datos poco conocidos

  • La feria nació en 1975, y hoy es uno de los encuentros editoriales más grandes del mundo hispanohablante.
  • En Reddit muchos visitantes coinciden en una “tradición secreta”: ir el último día cerca del cierre para negociar descuentos y remates de stock.
  • También se destacó la enorme presencia de editoriales independientes y espacios temáticos como “Orgullo y Prejuicio”, “Zona Futuro” y “Tribuna Joven”.

Ver, revolver y comprar en la Feria del Libro. (Matías Martin Campaya).avif

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