Tribuna del lector: El traslado de la terminal

por Mario Martínez
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19 de febrero de 2016 - 00:00

Mucho se ha hablado y se sigue hablando sobre el traslado de la terminal, desde que la Sociedad de Comerciantes (Scipa) principalmente, ha instalado el tema en los medios, creo que con el único argumento que la circulación de los medios de transporte público es la responsable del “¿caos?” vehicular en el centro de la ciudad, y que tal situación atenta contra la rentabilidad de los comercios.

No es de extrañar que ante la posibilidad del traslado, los comerciantes y propietarios de locales que forman parte del llamado “Complejo Urbano Terminal Pilar” hayan reaccionado ante tal posibilidad, en la certeza de que se reduciría considerablemente la circulación de público y por ende de potenciales clientes.
Esto ha llevado a una confrontación de opiniones que no va más allá de las razones que esgrimen  los comerciantes que están adentro y los que están afuera. Creo que hay otros sectores de la población infinitamente más numerosos, los que sin duda deberían ser consultados (¿Plebiscito?).
Voy a exponer algunos aspectos a fin de sugerir se tengan en cuenta al momento de discutir el tema:
¿Se ha tenido en cuenta que?:
• ¿En el sector de influencia de la terminal, digamos delimitado por las calles Chacabuco, Zeballos, Acceso Norte y  Moreno está ubicada casi una veintena de establecimientos escolares, a la que concurren miles de alumnos (de a pié) que se movilizan mayoritariamente mediante las líneas de transporte público?
• Del mismo modo, se ubican numerosas entidades bancarias en las que además de la clientela de mediano o alto poder adquisitivo que podría pensarse que se movilizan mediante coches particulares, también concurren numerosos jubilados (de a pié), principalmente los miles que lo hacen en el local de la calle Yrigoyen.
• Concurro habitualmente al centro comercial de la ciudad y realmente no he notado congestión de tránsito por la circulación de ómnibus. A lo sumo, se podría aceptar que ralentiza, lo que pensándolo bien, más que un inconveniente es un excelente medio para evitar el exceso de velocidad más allá de lo permitido en una zona urbana.
Como pilarense con tres generaciones atrás y otras tantas adelante, no quiero contemplar una ciudad desierta, como lo notamos ante un eventual paro de las líneas de transporte o un “pozo oscuro y solitario”, con comercios con cortinas metálicas que cubren totalmente las vidrieras fuera de los horarios habituales de actividad laboral y domingos y feriados.
No quiero dejar de hacer notar el movimiento positivo que se observa alrededor de las cabeceras de las líneas de transporte. Vale un ejemplo: en la estación del Ferrocarril San Martín, se ha conformado informalmente de hecho, una mini terminal. Tengamos en cuenta el movimiento comercial que se viene registrando en toda la Avenida, desde Gamboa a la Plaza Belfiore.
Finalizando, a fin de evitar algún comentario avieso, declaro que soy propietario de un pequeño local que aunque se encuentra sobre la calle Rivadavia forma parte del CUTP, el que se encuentra alquilado por lo que no realizo ninguna actividad comercial.
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