La mañana del miércoles no fue fácil para los vecinos del centro: el derrame de un tanque de gasoil proveniente de una iglesia de Lorenzo López e Ituzaingó provocó malos olores y la formación de un pequeño y espontáneo río de combustible. Para colmo, para limpiarlo hizo falta cal, que se esparció por el aire completando el panorama.
