La Vulcan Foundry 12E N.º 3925, bautizada por generaciones de ferroviarios como "La 39 Grande”, volvió a recorrer las vías de la provincia de Buenos Aires después de 22 años de restauración. No fue simplemente el regreso de una locomotora: fue el regreso de una parte de la historia ferroviaria argentina.
Construida en Manchester, Inglaterra, en 1927, la enorme máquina llegó al país para prestar servicio en el entonces Ferrocarril del Sud, una de las compañías que marcaron el desarrollo de la red ferroviaria argentina.
La máquina pertenece al tipo “Pacific”, nombre utilizado para las locomotoras con una disposición de ruedas 4-6-2. Este diseño fue empleado especialmente para encabezar servicios rápidos de pasajeros por su potencia, estabilidad y capacidad para recorrer grandes distancias.
Era una época en la que las locomotoras a vapor eran símbolo de modernidad y los trenes conectaban pueblos, ciudades, puertos, campos y familias. Esta locomotora fue testigo de aquellos años. Corrió durante décadas hasta que en 1974 dejó de prestar servicio. El fuego se apagó, las ruedas quedaron quietas y el paso del tiempo comenzó a borrar las huellas de una máquina que había sido protagonista de otra Argentina.
Pero su historia no terminó allí.
Fue construida en Manchester, Inglaterra, en 1927. (@foto.transporte).
En 1993 fue rescatada en Lobos y trasladada a las instalaciones del Ferroclub Argentino, en Remedios de Escalada. Allí comenzó una segunda vida, mucho más silenciosa y paciente.
Durante 22 años, especialistas y voluntarios trabajaron para devolverle su corazón de acero. Hubo piezas que debieron reconstruirse, mecanismos que recuperar y una tarea fundamental sobre la caldera, que necesitó ser reentubada por completo.
No había soluciones rápidas. Muchas de las piezas originales habían dejado de fabricarse hacía décadas. Cada avance fue producto del conocimiento, la paciencia y también de una enorme pasión por preservar el patrimonio ferroviario.
En julio de 2023, después de décadas de silencio, llegó una escena que parecía imposible: la caldera volvió a tomar presión y el vapor volvió a recorrer las entrañas de la locomotora.
Pero faltaba lo más importante.
Que volviera a rodar.
Ese momento finalmente llegó. El jueves 20 de agosto, “la 39 Grande”, partió desde Remedios de Escalada —donde se encuentra el taller de restauración— rumbo a Dolores como parte de una prueba técnica. En el recorrido pasó por estaciones como Banfield, Lomas de Zamora, Adrogué, Chascomús, Lezama y Castelli.
En algunos sectores superó los 80 kilómetros por hora y realizó una parada técnica en Coronel Brandsen para cargar agua, como lo hacía en aquellos tiempos en que estas gigantes de hierro dominaban el paisaje ferroviario.
A lo largo del recorrido, vecinos y familias se acercaron a las estaciones y a los costados de las vías. Muchos levantaron sus teléfonos para registrar el momento. Otros simplemente miraron.
Porque había algo más que una locomotora pasando. Había memoria.
La imagen del tren a vapor despertó recuerdos en muchas personas y también la ilusión de que la recuperación de la máquina pueda convertirse en una experiencia turística.
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¿LO SABÍAS?
LA HISTÓRICA LOCOMOTORA: ¡ORGULLO BONAERENSE!