Trabajadores despedidos de Granja Tres Arroyos volvieron a bloquear el ingreso a la planta, en reclamo por sueldos e indemnizaciones adeudadas.
Acampan en la fábrica e impiden el ingreso de camiones. Reclaman salarios e indemnizaciones. Denuncian aprietes y apuntan al Sindicato. La policía informó que tiene orden de desalojarlos.
Trabajadores despedidos de Granja Tres Arroyos volvieron a bloquear el ingreso a la planta, en reclamo por sueldos e indemnizaciones adeudadas.
Se trata de unos 80 empleados cesanteados que tanto el pasado viernes como este lunes por la noche volvieron a la puerta de la fábrica ubicada en Pinazo para impedir el ingreso de camiones y evitar así que continúe la faena hasta tanto se liquide parte de la deuda.
En las últimas horas, jefes policiales de Pilar se presentaron en el acampe junto a directivos de la empresa e informaron que tienen orden de desalojar el acampe, aunque hasta el momento no la ejecutaron.
“Estamos en el acampe desde hace varias semanas porque venimos a reclamar la deuda que ellos mantienen con nosotros que son cuatro meses de sueldo más aguinaldo, sin contar lo que es indemnizaciones. No se quieren hacer cargo de la deuda, nadie aparece y dice gente levanten esto, vamos a arreglar de alguna manera con alguna plata y llegar a buenos términos”, afirmó Fernando Bordón, uno de los trabajadores despedidos.
Los afectados anticiparon que permanecerán en la puerta de la planta hasta tanto representantes de la empresa se acerquen a hablar a negociar alguna solución. Hasta el momento, aseguraron que la firma solo les ofreció un cajón de pollos a cada uno para que levanten el bloqueo.
Este martes, la planta estuvo completamente vacía de trabajadores, salvo por los guardias de seguridad. Los operarios que llegaron a cumplir sus en actividades, fueron enviados de vuelta a sus casas. Por su parte, los directivos nunca se presentaron.
Una fila de cuatro camiones de doble acoplado detenidos aguardaba en la puerta de la planta, en la Lonja. Tal como informaron sus conductores a El Diario, la planta local es la única que recibe pollos vivos provenientes de la granja de Concepción del Uruguay. Dos rodados permanecían adentro del frigorífico, cuatro afuera y otro que volvió a destino ante el bloqueo de la planta. En total, trasportaban unos 25 mil pollos.
En la noche del viernes, personas no identificadas rompieron algunas de las jaulas para robarse algunos de los animales vivos. Algunos lo consiguieron, hasta que los propios choferes los echaron.
“Nosotros estamos tercerizados, no somos empleados de Tres Arroyos. Antes llevábamos los pollos a la planta de Concepción, pero ahora solamente venimos acá”, contó uno de los choferes.
Pasado el mediodía, agentes de tránsito del Municipio intimaron a los choferes a retirar los vehículos para restablecer el tránsito en la calle vecinal que da acceso a la planta.
En este contexto, los trabajadores denunciaron aprietes y amenazas por parte de personas que, advirtieron, habrían sido enviadas por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA).
Ocurrió el lunes por la noche, cuando llegó al acampe un grupo de unas 15 personas, la mayoría con el rostro cubierto y algunas con palos y caños en la mano. Algunos trabajadores aseguran haber visto armas de fuego.
“Lo que hacen es mandar a gente que no tiene nada que hacer acá, que no son de la empresa, ni del sindicato, a romper el acampe”, manifestó el trabajador para agregar que “no hay nadie que venga a dar la cara”.
“Estábamos con los compañeros hasta que vimos un grupo de 15 personas que se acercaron a amedrentarnos que nos iban a cagar a palos si no levantábamos el acampe, que los camiones tenían que pasar, que eran trabajadores, pero en ningún momento un trabajador ataca a otro trabajador. En ningún momento se identificaron, iban todos encapuchados y, así y todo, la policía no tuvo interés en saber quiénes eran”.
De hecho, los trabajadores despedidos cuentan que debieron insistir varias veces para que enviaran patrulleros. Pero aseguran que, de todos modos, los agentes se negaron a identificar a los encapuchados.
En cuanto a la situación de los trabajadores en actividad, Bordón señaló que “ellos siguen laburando y les pagan 40 mil pesos por semana con un 35% o menos de personal”.
El pasado 6 de octubre, tras vencer la conciliación obligatoria, Granja Tres Arroyos cerró sin acuerdo la última instancia de negociación con el gremio, por lo que de esta forma dejó firmes los 1.250 despidos en sus plantas de Pilar, Capitán Sarmiento y Esteban Echeverría. Este martes, ante el acampe, el Ministerio de Trabajo bonaerense envió inspectores para tomar conocimiento del conflicto. Aún no se dieron a conocer medidas.
