A las 18 de ayer cerraron los comicios de las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires celebradas este domingo. Según datos oficiales, participó el 62,67% del padrón. En el caso de Pilar, llegó al 61,90%.
Fue levemente inferior al promedio provincial. Pero expresa una caída de casi 14 puntos respecto al promedio de las legislativas.
A las 18 de ayer cerraron los comicios de las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires celebradas este domingo. Según datos oficiales, participó el 62,67% del padrón. En el caso de Pilar, llegó al 61,90%.
En cuanto al distrito, la jornada en Pilar se desarrolló sin inconvenientes, más allá de alguna demora puntual para la apertura de mesas en las que no se habían presentado las autoridades.
Esta vez los comicios fluyeron durante todo el día y prácticamente no se reportaron inconvenientes por falta de boletas.
En principio, el nivel de concurrencia a las urnas en Pilar es alto: el promedio de concurrencia en los últimos 10 años es de 78,13%. Pero también resulta claro que las elecciones por cargos ejecutivos tienen una mayor atracción que las legislativas: las primeras arrojan un promedio de participación del 82,48 en el periodo 2015/2025, mientras que las segundas llegan al 74,52%.
En la última década, el año con más concurrencia a las urnas fue el 2015 del batacazo macrista, cuando en Pilar votó el 82,44% del padrón. Estuvo algo por encima 82,12% que fue a votar cuatro años más tarde, en 2019, cuando Federico Achával fue electo intendente por primera vez.
En la última elección para cargos ejecutivos, en tanto, cuando Achával resultó reelecto, la concurrencia a las urnas fue del 77,13%. Es decir, la participación muestra un camino levemente descendente.
Ese dato se corrobora también las elecciones legislativas. En 2017, votó en Pilar el 76,6% de los ciudadanos habilitados en el padrón. Cuatro años más tarde, en las intermedias de 2021, las últimas hasta ahora, concurrió a las urnas el 72,44%.
El 13 de abril pasado, los comicios para la convención constituyente de la provincia de Santa Fe abrieron el juego de un año que iba a mostrar una histórica caída en la concurrencia a las urnas. La participación fue del 55,6% del padrón de electores, el número más bajo desde el retorno de la democracia en 1983.
