A esta altura, cualquier disparador parece propicio para desatar nuevos capítulos en la pelea entre el intendente Humberto Zúccaro y José Molina, disputa que prende, sobre todo, entre los seguidores de cada uno de los dirigentes. Y el de ayer, encima, quedó a la vista de todos.
El molinismo salió con su habitual campaña de afiches “Scioli – Molina 2015”. El tema es que eligió los refugios de las paradas de colectivos para hacer la pegatina, la que se extendió desde el country SHA hasta la calle Saraví en La Lonja, a lo largo del corredor de la ruta 8.
La reacción de varios funcionarios municipales no se hizo esperar. El director de Prensa, Maximiliano Ponce de León, dijo que “es realmente indignante” ya que los refugios acababan de ser pintados.
“Como todos ustedes saben, la pintura está muy cara y la paga el vecino. Por eso es realmente preocupante que este tipo de daño venga de parte de un funcionario provincial”, responsabilizando a Molina, actual titular de Seguridad Vial bonaerense.
Las redes sociales también se convirtieron en un terreno fértil para mostrar nuevas aristas de la misma pelea. El consejero escolar Alan Álvarez, señaló que “es una lástima que arruinen el trabajo que hacen los compañeros municipales”. A su vez se preguntó: “¿Ese es el cambio que quieren para Pilar?”.
También repudió la pegatina la titular de Higiene Urbana, Inés Ricci, que en su cuenta de Twitter escribió: “¿Estos son los fondos de coparticipación que la Provincia tenía que entregar a Pilar?
No es la primera vez que ambos sectores se pelean por las pegatinas. Los enfrentamientos aparecen, se contraen, vuelven a aparecer y auguran un 2015 de convivencia muy, pero muy complicada.
