por Diego Schejtman
El drama de las inundaciones sigue atravesando la agenda política del distrito con oleadas que, como el agua misma, se resisten a abandonar del todo la escena.
El Concejo Deliberante fue escenario, anoche, de un masivo reclamo de vecinos de diferentes barrios de Del Viso que fueron afectados por la última inundación, cuyas consecuencias aún padecen.
Ese fue el eje, también, de un nuevo capítulo en la interna que agrieta al bloque oficialista y que empieza a definir lealtades con la mira puesta en las elecciones del año que viene. Otra vez, reclamo genuino, necesidad de soluciones y posicionamientos políticos volvieron a mezclarse en el recinto.
Los vecinos llegaron en dos grupos, con realidades similares pero también diferentes. Primero lo hicieron los del barrio El Rocío, una zona de casas de clase media ubicada en la cercanía de la Panamericana y la ruta 26. Mostraban en carteles fotos de los estragos que el agua les produjo pese a estar lejos de cualquier río o arroyo.
Un rato después, llegaron vecinos de Los Tilos, El Faro y Pinazo, barriadas populares cercanas al arroyo que da nombre al último barrio.
El problema es el mismo: el agua dentro de las casas con su devastación. Los reclamos, sin embargo, fueron diferentes. En El Rocío exigen la realización de obras menores de hidráulica. Iván Sosa, uno de los que habló con El Diario y ante los concejales, relató que la zona comenzó a padecer el agua recién hace unos dos años y que, pese a las visitas de funcionarios municipales y hasta de un ingeniero hidráulico que hizo un informe cuyo diagnóstico nunca les mostraron, la situación fue empeorando en vez de mejorar.
En Pinazo el reclamo es otro. Allí, la cercanía del arroyo requiere obras de infraestructura más profundas y costosas. Pero en el medio, los vecinos solicitan que se paralice la construcción de una estación ferroviaria y un megaestacionamiento privado que, aseguran, tapona el desagote natural del agua.
Voceros
El reclamo de los vecinos de El Rocío fue encarnado por el concejal Fabio Gómez. El de los de Pinazo y Los Tilos, por la edil Marcela González. Ambos integran el bloque zuccarista pero tienen en común haber empezado a distanciarse notoriamente de las posiciones del oficialismo. Por eso, no extrañó que, a su turno, los dos cuestionaran con dureza al gobierno.
Gómez pidió “perdón en nombre del Estado Municipal por las soluciones que no se dieron”. Y recordó que en ese caso “no se trata de hacer una represa o un dique sino de obras absolutamente menores que no se concretaron cuando debían”.
González, cercana a las posiciones del sciolista José Molina, se convirtió en vocera de los vecinos de Pinazo, un reclamo que desde el molinismo hicieron propio esta semana, acompañando el pedido de paralización de la obra que, aseguran, carece de permisos provinciales.
“Siento indignación porque desde el Estado no se encuentra una solución”, lanzó.
Tras un debate extenso y atípico, del que participaron también vecinos, desde el bloque oficialista se propuso que el martes de la semana que viene una comisión de vecinos y concejales se entrevistará con funcionarios del área de Obras Públicas municipal para buscar soluciones.
Bolsillo
El único proyecto que se trató ayer en el Concejo en torno al tema de las inundaciones fue un pedido al Ejecutivo para que vea si puede eximir de tasas por seis meses a los damnificados. En un debate del que nadie quiso quedar al margen se le agregaron pedidos a la Provincia y la Nación. El efecto, claro, no es más que el de la mera expresión de voluntad.
Desde el bloque kirchnerista, a su vez, se insistió en subsidiar con 20 mil pesos a los damnificados con fondos provenientes de los countries que tengan calles públicas dentro.
