Controlar el tránsito también puede ser una tarea de riesgo

Inspectores y supervisores del estacionamiento sufren a diario insultos y maltrato. A veces, se llega hasta la agresión física. Los hechos terminan en denuncias.
 
jueves, 20 de septiembre de 2012 · 00:00

 

por Alejandro Lafourcade  a.lafourcade@pilaradiario.com

 

En épocas en las que el sentido común y el apego a las normas son cada vez más difíciles de encontrar, el de inspector de tránsito puede transformarse en un empleo de riesgo, e incluso también el de controlador del estacionamiento medido. Insultos, empujones, zamarreos y hasta golpes (por suerte, los menos) son moneda corriente en el andar cotidiano de estos trabajadores del distrito.

Al tener que advertir a los conductores, o bien si no queda otra salida que infraccionarlos, los inspectores ya saben que en una buena parte de los casos les espera una larga discusión con el vecino o vecina, muchas veces debiendo soportar agravios.

“Eso pasa siempre, nos insultan muy seguido –comentó a El Diario Romina, inspectora de la Dirección de Tránsito-. Continuamente la gente se enoja si se le quiere aplicar una infracción. Algunos entienden, pero son muchos los que reaccionan mal”.

La joven recordó un episodio ocurrido hace días atrás en la calle Tucumán: “Un hombre estaba tapando una rampa con su auto, y cuando le fui a decir se enojó. Me decía que nosotros sólo queríamos recaudar, a pesar de que estaba cometiendo una infracción muy clara. Finalmente lo infraccioné igual”. Y agregó: “También nos dicen que somos unos vagos”.

A su vez, señaló que “muchos reaccionan cuando uno pretende prevenir, por ejemplo si están por estacionar en algún lugar no permitido y les advertimos”.

Por otra parte, esta semana un periodista de este medio presenció el momento en que una mujer hacía sonar su bocina literalmente en los oídos de un inspector que estaba haciéndole una multa, con la intención de alterarlo.

 

Violentos

El hecho más grave en lo que va del año fue el que ocurrió en Presidente Derqui a principios de agosto, cuando un inspector fue duramente golpeado mientras que su compañero también recibió agresiones.

Las lesiones fueron provocadas por un motociclista, furioso luego de haber sido advertido por los empleados municipales. Como consecuencia del ataque, el inspector más afectado sufrió un problema cervical y varias escoriaciones y hematomas en el cráneo, rostro y resto del cuerpo.

Asimismo, el último caso conocido tuvo lugar este lunes, en el centro de Pilar, cuando un hombre no sólo se negó a pagar el estacionamiento medido, sino que además insultó y agredió físicamente a una de las agentes encargadas de controlar el sistema. Cuando el infractor regresó a su auto y vio que le colocaban el volante azul correspondiente, insultó y zamarreó de un brazo a la controladora.

Consultada por la escalada de hechos, la directora de Tránsito del Municipio, Adriana Castro, confirmó que los inspectores “soportan insultos a diario, muchas veces pasa. La gente siempre quiere tener razón…”.

No obstante, afirmó que al inspector de tránsito “se lo prepara para no reaccionar, siempre dirigiéndose con respeto hacia el ciudadano. Y si es agredido de alguna manera, se lo incita a presentarse en el Juzgado de Faltas para denunciar el hecho”.

Las situaciones se repiten y marcan conductas de estos tiempos: siendo inspector o controlando el estacionamiento, cumplir con las obligaciones puede convertirse en una tarea de riesgo.

 

 

Juez de Faltas
“Aplico la máxima sanción” 

Sobre las agresiones a inspectores y controladores de estacionamiento, el juez de Faltas, Sebastián Zamarripa, explicó que “cuando ocurren este tipo de cosas se adjunta un acta complementaria dando cuenta de esa situación. En esos casos, comúnmente lo que hago es aplicar el máximo de la sanción estipulada”.

De todas maneras, Zamarripa advirtió que “cuando ocurre alguna agresión lo que hay que hacer es denunciarlo en la fiscalía, porque ya es un tema penal. No digo por un insulto, pero sí por una amenaza o un golpe”.

Cuando eso ocurre, “obviamente al momento de dictar sentencia son cosas que tengo en cuenta”. Y agregó: “El monto depende de cada infracción, pero si hay insultos o agresiones estas son tomadas como un agravante, por lo que decido aplicar la máxima sanción”.

 

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