Ayer, fue cerca de las 6, según cuentan los vecinos y aunque las versiones indican que la historia se repitió, todavía no está claro cómo ocurrió.
En la mañana de ayer y por tercera vez en 80 días el cableado que pasa por la intersección de la avenida Tomás Márquez y la calle San Luis fue arrancado por un camión.
Esta vez, ocurrió cerca de las 6 de la mañana y quien produjo el corte se dio a la fuga o al menos los vecinos aseguraron no haberlo visto.
A raíz de lo ocurrido, los frentistas y comerciantes de la zona estuvieron toda la mañana y parte de la tarde sin servicio eléctrico y se mostraron indignados.
“Es una vergüenza, no podemos seguir así”, reclamó Mario, uno de los propietarios de un local de Tomás Márquez, que reunido con otros vecinos reclamaban que los trabajos se hacían a medias.
“Todo así nomás hacen, en vez de poner las cosas como la gente emparchan. Se cortó tres veces en dos meses y ahora seguro que se van y mañana o pasado lo cortan otra vez”, reclamó Norma, una vecina que vive a doscientos metros del lugar, pero también sufrió la falta de luz.
En tanto, Mario recriminó: “tenemos que estar atentos y cuidar la mercadería, porque sin luz y este calor. Cuando llegué a las 7 ya estaba todo cortado y no sé cuanto estuvieron sin funcionar las heladeras”
Por su parte, María, que aseguró vive a la vuelta de la Clínica San Marcos, remarcó cómo estaban los cables cortados enrollados en un árbol sobre la vereda y dijo: “encima los pobres muchachos de la luz que están trabajando arriba y tienen que cortar el tránsito ellos y los de Tránsito del Municipio donde están”.
¿La tercera es la vencida?
Parado en la esquina, otro comerciante, Esteban miraba cómo unían los cables y marcaba a los trabajadores: “pero si no cambian las palmeras y ponen postes más altos esto lo van a cortar otra vez mañana”.
El hombre señalaba el arreglo que hicieron en la última vez que se cortaron los cables, el 25 de enero pasado, ante el paso de un camión que con la altura de su caja, los arrastró.
“Pusieron un palo al lado del otro para sostenerlo, en vez de cambiarlo”, dijo Esteban y agregó: “de verdad que tienen que poner otra palmera más alta, porque esto va a seguir pasando si no suben más los cables”.
Mientras los minutos corrían y el calor se hacía sentir con más intensidad, la bronca de los vecinos que reclamaban el servicio eléctrico y evitar que otro camión se lleve los cables crecía.
“Pobre la gente que está internada en la clínica”, aseguraba María, que señaló: “de ahí sale la mayor cantidad de cables por los aparatos y todo, pero si nosotros estamos incómodos sin luz, los enfermos deben estar sufriendo el doble”.
