Sportivo Pilar domina el historial de campeones de la Liga Provincial de Clubes de Buenos Aires con 3 conquistas pese a que este 2020 no pudo concluir su torneo con el plantel clasificado a los cuartos de final.
El tricampeonato Rojo se completó en apenas una década de gloria que se iniciaba en 1991, sumaba su segunda conquista en la 98/99 y obtenía nuevamente la corona en 2002.
Este último certamen terminó siendo la revelación de una camada de jugadores jóvenes de la Avenida que combinaron identidad, con ganas de trascender acompañados de un par de hombres de experiencia.
Martín Figueredo, que había sido protagonista de la era dorada del TNA, era el conductor y guía de un plantel que tenía a Guillermo Delisi como nombre propio de trayectoria y un talento indescifrable como Jorge Rosa como refuerzo.
La clave pasó por el rendimiento en altísimo nivel de Martín Caruso, siendo un todo terreno ideal para el diseño del equipo. Además contó con el gran trabajo de Martín Pérez Bodria y el semillero que tuvo su chance y la aprovechó.
Federico Martínez (hoy coordinador del básquet de Presidente Derqui), que hizo las inferiores como pivote, terminó siendo base en el Provincial y aportando minutos de calidad.
Santiago Sicardi, Andrés Guevara, Nicolás Lamarque y Julio Binetti completaban la rotación que dirigía Jorge Urquiza.
El primer triunfo en Chivilcoy sobre Colón fue el inicio de una racha consecutivas de victorias que lo llevó al título una fecha antes en la Avenida repleta.
La victoria en casa 68-65 sobre Gimnasia de Pergamino, desató la fiesta del Rojo ante su gente. En ese momento no había ascenso directo a la Liga Nacional B (hoy Torneo Federal).
Por eso este equipo jugaría la Liga C con equipos de la Federación de Capital y también conseguiría el título con Javier Torrens, Nicolás Tabarez y Sebastián Amighini como refuerzos.
Pasaron 18 años y todavía sigue siendo la última conquista del club, sostenida por el empuje de las inferiores.
“Económicamente el club no estaba en su mejor momento y jugamos con chicos jóvenes, muchos juveniles. Fue un enorme placer, una alegría inmensa”, recuerda Urquiza de ese equipo.
“Fue mucho esfuerzo el de Sportivo, porque el país estaba muy mal. Veníamos de una crisis increíble. Era un equipo muy modesto. Entrenábamos con 8 o 9 jugadores y recuerdo mucho esfuerzo en los viajes, se hacía todo a pulmón”, resaltó el DT.
“La historia empieza a escribirse de otra manera cuando empezás a ganar partidos. El primer triunfo fue en Chivilcoy ante Colón y no paramos más de ganar, una cosa impresionante”, explicó Urquiza.




