Equipos que hicieron historia

El yugoslavo que inventó el handball en Pilar

Pedro Parica, un verdadero trotamundos, llegó en los 60 y de la nada, armó en Atlético, un equipo que hizo historia. “Fue una etapa hermosa”, sintetizó “Mimo” Domenech.
domingo, 30 de agosto de 2020 · 08:19


Por Maximiliano Domenech


A comienzos de los '60, las preferencias deportivas de la muchachada pilarense se dividía entre el fútbol, el básquet y el automovilismo. El handball no entraba en los planes de nadie. O de casi nadie.
Porque en esos tiempos llegó a la ciudad un yugoslavo tan comprador como entusiasta, que tenía al balonmano como su gran pasión. “Hanbo, hanbo”, eran las palabras, en un español atravesado por su lengua materna, de Pedro Parica para toda persona que se le cruzaba en el camino.
Con esa persistencia juntó a un grupo de jóvenes y en Atlético armó un equipo desde la nada, generando la primera vez del balonmano local. Tan buena fue aquella experiencia y tan hondo caló la figura de Parica, que aún hoy se la recuerda con cariño y admiración.
“La verdad, no sabíamos que existía ese deporte”, le confesó José “Mimo” Domenech, uno de los integrantes de aquel equipo que hizo historia, a El Diario. “Llegó Parica desde Yugoslavia y no entendíamos nada. Vino con su locura por el handball y algunos empezamos a acompañarlo”, agregó.
Antes de arribar a Pilar, aquel yugoslavo entrador que se quería comer el mundo, había recorrido 46 países y 178 ciudades pero, por motivos nunca confesados, decidió afincarse en la nuestra. Y vivió en Pilar por casi un lustro. “No sé de donde llegó pero ya hablaba algo de español, aunque atravesado”, recordó “Mimo”, quien definió al nacido en Dalmacia (actual Croacia) como “un tipo excepcional, una persona agradable, risueña, entradora, de buenos modales”.
Parica fue reclutando jóvenes interesados en sumarse a una nueva propuesta deportiva y reunió a algunos con experiencia en el básquet y a otros que despuntaban el vicio deportivo jugando al fútbol. Arrancó de cero y armó un equipo que batalló contra los mejores de aquel momento en el ámbito metropolitano.
“El buscaba gente permanentemente porque quería armar el equipo y algunos tuvimos el coraje de empezar con este deporte. La mayoría teníamos 19 o 20 años cuando arrancamos”, evocó el reconocido docente local.
El DT inició su tarea desde la nada ya que se encontró con un grupo con ganas pero que desconocía absolutamente todo del handball. “No sabíamos nada. No conocíamos la cancha ni el reglamento y el empezó con lo básico. Conseguía las pelotas, armó la cancha y tenía, entre otras, dos grandes virtudes: conocía mucho y lo sabía transmitir, sabía enseñar”, remarcó Domenech.

A la cancha
Con el objetivo de ingresar a la Federación Metropolitana y en paralelo al conocimiento reglamentario, Parica empezó a trabajar a sus muchachos en lo físico, lo técnico y lo táctico. El plantel entrenó en la vieja cancha de básquet de Atlético, sin jugar partidos oficiales, durante largos meses, hasta que el entrenador consideró que el trabajo estaba hecho y era la hora de salir a la cancha. 
“Jugamos en el torneo Metropolitano y el equipo funcionaba, andaba bien. Viajábamos mucho”, confió “Mimo”, quien aún guarda en su memoria “los viajes y los partidos que jugamos contra equipos como River o Villa Ballester”.
“Éramos visitantes, siempre íbamos de punto y cosechábamos muy buenos resultados. Eso era una alegría infinita porque les hemos ganado a equipos de mucha tradición”, sumó Domenech.
La leyenda cuenta que Atlético llegó a jugar una final con el poderoso River. El partido fue muy parejo a lo largo de todo su desarrollo e incluso con leve predominio del Rancho pero en el cierre aparecieron los jueces con numerosos fallos tendenciosos que terminaron dándole la victoria y el título al Millonario.  
El “equipo de Pedro” era sólido, intenso y de mucha entrega en todos sus integrantes y tenía dos o tres individualidades de alto nivel. “Mario Albornoz era un crack. Jugaba al básquet, tenía habilidades con las manos y manejaba todo con el físico y la cabeza. Otro brillante era “Mingo” Irrazábal, que era un rayo, se tiraba al entrar al área y llegaba hasta el arco. Además “Pluma” Vergani era un arquerazo”, puntualizó “Mimo”.
El final de la historia fue tan intempestivo como el inicio. Y el cierre de la experiencia estuvo acompañado por signos de pregunta que aún persisten sobre lo que pasó con el “inventor” del handball en Pilar. “Fue una etapa hermosa, que duró cerca de cinco años pero nos marcó y nos dejó a todos el gustito por un deporte apasionante. Desapareció Parica, nunca supimos nada más sobre él y desapareció el handball”, cerró Domenech.

 

Pedro Parica
Un trotamundos tan cálido como misterioso  

Pedro Parica nació en la región de Dalmacia (entonces Yugoslavia, hoy Croacia) el 17 de junio de 1933. Se recibió de profesor de Educación Física en Zagreb, adonde también completó el curso de DT de Handball. Allí dirigió a los equipos de Tresvnjevka, Jadran y Marian. Ya en los primeros años de la década de los 60 se embarcó con rumbo indefinido y cuando llegó a Pilar, había pasado por 46 países y 178 ciudades aunque eligió la nuestra para asentarse. Al menos por un lustro. Fue periodista deportivo en dos diarios Borba y Vijesnik de su tierra natal y escribió el libro Manuel Práctico de Handball (con reglamento) en 1968. “Fue un tipo extraordinario. Un día desapareció y no tuvimos más noticias de él”, dijo “Mimo” Domenech, sintetizando sentimiento e información compartida por todos quienes fueron sus pupilos. 
 

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