Para aquellos que llevan el fútbol en la sangre, volver a jugar y sentir esa adrenalina por defender los colores del club de barrio no tiene precio.
Matías Iriarte aprovecha la cuarentena para ponerse a punto y espera con ansias el inicio de la Liga Escobarense para volcar toda su magia con la camiseta de Deportivo San Alejo.
El Guante tomó como “desafío personal” regresar a la actividad y espera no defraudar a los que confían en él. “Espero estar a la altura de lo que representa jugar en la Liga”, resaltó en diálogo con La liga.
“Quiero llegar en un nivel aceptable y cumplir el sueño de ascender con el club que amo”, valoró Iriarte, que jugará para el Santo en la División B.
“Con poder ayudar con toda la experiencia de tantos años en la Liga a mi club -es uno de los fundadores-, va a ser un sueño cumplido”, agregó.
Matías jugó para San Alejo la temporada 2015 de la Escobarense hasta que un lesión en la cintura que lo marginó de las canchas por 2 años. “Me recuperé muy bien con un tratamiento que me dieron los médicos”, contó sobre su recuperación. “Si estoy a la altura sigo, sino sumaré desde afuera”, resaltó.
Aunque todavía está lejos del peso que desea, trabaja en su casa en los momentos libres con la ayuda de un preparador físico amigo que le pasa las actividades a desarrollar. “Le estamos metiendo 2 horas por día”, comenta. “Y no lo podría hacer sin la ayuda de mi esposa y mis hijos Thiago y Matheo que me bancan en todas”, agradece.




