Personaje emblemático

El hombre récord del básquet de Pilar

Eduardo Mancini asegura haber convertido 94 puntos en una final. También se destacó en el fútbol y estuvo a punto de ir a Peñarol. “No llegué a nada porque fui un vago terrible”, sentencia.
viernes, 22 de mayo de 2020 · 08:06


Por Walter Cricrí w.cricri@pilaradiario.com


Las historias y anécdotas de Eduardo Mancini son eternas. Es uno de los personajes de Presidente Derqui que llegó para enamorarse de la ciudad y ya es parte de su patrimonio social. Los mitos de sus épocas doradas en el deporte cuentan del día que anotó 94 puntos en una final de básquet o ese pase internacional a Peñarol de Montevideo para jugar al fútbol que se frustró por el cupo de extranjeros.
“No llegué a nada porque fui un vago terrible”, dice a modo de conclusión y presentación quien es conocido también como Flaco Menguchi, Beatle o directamente Loco.
Oriundo de Villa Crespo, donde su papá tenía los Mateos a caballo que se alquilaban en Palermo, llegó a Derqui en 1955 (a los 8 años), tras la caída de Perón. “Mi vieja se asustó y nos fuimos a Derqui. Con una prefabricada y los pocos muebles que teníamos”, recordó.
“A mi mamá no le gustaba que estábamos entre los caballos, los mateos y decía ‘los chicos van a salir vagos’. Salimos más vagos en Derqui que en Buenos Aires”, confiesa entre risas Mancini.
“Vivía adentro del club que quedaba a media cuadra de mi casa. Jugaba a las bochas, tenis criollo, sapo, tenis, ping pong, a lo que había” recuerda.
A los 14 años conoció a Quique Basterrica y lo llevó a jugar al básquet, iniciando una dupla que todavía sigue dando qué hablar en Derqui.

El récord
Una de las grandes hazañas del Flaco es el mítico partido en el que anotó 94 puntos jugando para Textil de Los Polvorines en la ex Asociación Sarmiento (hoy unificada con la Zárate-Campana). “Se hizo un cuadrangular importante con Atlético San Miguel, los Indios de Moreno, Talar de Pacheco y nosotros”, recuerda.
“Había un trofeo que era para el goleador. Les dije a los muchachos ‘ese trofeo me lo llevo yo’”, relató. Tras la final contra San Miguel, anuncian al goleador Mancini con 94 puntos.
“En ésa época no había fotos, diarios, fue mi mayor hazaña”, subraya. “Si hoy tendría esa planilla, recorro el país con el récord”, afirma. “El único que la sabe es Quique y la señora”, aclara.
“Yo jugaba para divertirme. Pelota que agarraba, la tiraba. Penetraba mucho, tiraba bandejas y los ganchos. El Loco Quique, conductor del equipo, me la daba enseguida y todas a mí”, describió la sociedad derquina que formaron también dentro de la cancha.
Después de ese torneo lo llevó Atlético San Miguel y luego llegaría a Boca Juniors, SITAS de El Palomar, Tiro Federal, San Lorenzo de Muñiz y Atlético Pilar, en su carrera basquetbolística.

Fútbol internacional
Otro de los mitos de Mancini fue en su etapa como futbolista donde se lucía como volante central (5 tradicional). “Era exquisito. Parado en el medio, poniendo pelotazo arriba. Tenía poco quite”, se describe.
Cuenta que a los 22 años lo invitan a Montevideo a ver un partido y conocen a un directivo de Peñarol. “Me hicieron una prueba, pero había un problema. Más de 5 extranjeros no podía haber en el equipo y ya estaban completos”, señaló.
“Estaban conformes conmigo y me ofrecieron otro trato. ‘Si usted quiere se puede quedar en River (también de Montevideo) y le conseguimos un trabajo’”, le propusieron. “No amigo, yo no trabajo en Buenos Aires, menos voy a trabajar en Uruguay”, cerró el desopilante Mancini. En Argentina pasó por la sexta división de Ferro y en Primera disputó la Tercera de Aficionados en Atlético Pilar.
Otra de sus anécdotas futboleras llegó en un torneo de penales. Le tocaba definir y lo hizo de rabona. “Me la atajó el arquero y casi me matan mis compañeros”, confesó.
“No estoy arrepentido de nada. De lo único que me arrepiento de no haber estudiado”, concluyó el Flaco Menguchi. 

 

El legado
Eduardo Mancini presidió el Club Derqui y fue el gestor del colegio primario. “Había dos canchas de tenis y las saqué para hacer el colegio”, recordó. “Me puse en contacto con el arquitecto Fredy Llosa y fui a la telefónica de Derqui. Les dije ‘quiero hacer un colegio en el club’. Me preguntó qué necesitás y le contesté “todo”, recuerda siempre con una sonrisa cómplice. “Nos dio una ayuda importante. Y fui mangueando a uno y otro. Así se hizo el primario.
 

Comentarios

22/5/2020 | 16:08
#1
El loco jugando al padel era exquisito ,en verdad un crack, pura fantasía (un show).
22/5/2020 | 10:20
#0
Un Crack Eduardo con todas las letras !!! El Ganchito es su marca registrada !!!