Curiosidades

Las cotorras argentinas, una especie invasora con voz propia

Un estudio sobre el sonido de las cotorras argentinas de Barcelona ha usado la IA para revelar que estas cotorras podrían tener una voz propia. Los detalles.

Por Redacción Pilar a Diario 25 de diciembre de 2023 - 07:50

Las cotorras y los loros son conversadores excepcionales. Pueden aprender un repertorio vocal casi ilimitado a lo largo de toda su vida y, al mismo tiempo, emiten llamadas para que los miembros de su bandada los reconozcan individualmente. Este hecho plantea la cuestión de cómo es posible que sus llamadas puedan ser tan variables (cambio de tono, timbre o volumen) y al mismo tiempo identificables de forma única.

Un estudio sobre cotorras realizado por el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (MPI-AB) y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona podría tener la respuesta: los individuos tienen un tono de voz único, conocido como huella vocal, similar al de los humanos.

Este hallazgo en una cotorra en libertad plantea la posibilidad de que una huella de voz también pueda estar presente en otras especies vocalmente flexibles, como los delfines y los murciélagos.

Los humanos tenemos repertorios vocales complejos y flexibles, pero aún podemos reconocernos solo con la voz. Esto se debe a que los humanos tenemos una huella de voz: nuestro tracto vocal deja una firma única en el tono de nuestra voz en todo lo que emitimos.

Otros animales sociales también utilizan señales vocales para ser reconocidos. Algunas aves, los murciélagos y los delfines, por ejemplo, emiten una “llamada de contacto” que permite reconocer a los distintos individuos, aunque esto solo ocurre en este tipo de llamada, no en todo su repertorio vocal.

Hasta la fecha, por tanto, no existe evidencia de que los animales tengan firmas únicas que marquen todas las llamadas realizadas por un individuo. En otras palabras, casi ningún animal tiene una huella de voz.

Esto sorprendió a Simeon Smeele, investigador doctoral del MPI-AB que estudia cómo los loros utilizan sus excepcionales habilidades vocales para socializar en grupos grandes. Al igual que los humanos, los loros y cotorras usan su lengua y boca para modular las llamadas, lo que significa que “sus gruñidos y chillidos suenan mucho más humanos que el silbido limpio de un pájaro cantor”, dice.

Además, al igual que los humanos, los loros viven en grandes grupos dinámicos donde “podría haber decenas de pájaros vocalizando al mismo tiempo”, sigue Smeele.

Smeele se preguntó si las cotorras, al poseer la anatomía adecuada y la necesidad de una vida social compleja, podrían haber desarrollado también huellas de voz. Para averiguarlo, viajó a Barcelona, donde existe la mayor población de cotorras marcadas individualmente en libertad.

La cotorra argentina emiten llamadas a su bandada. (blogspot.com)..JPG

Las cotorras son una especie invasora que pulula por los parques de la ciudad en bandadas de cientos de aves. Un programa de seguimiento dirigido por el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona ha estado marcando a las cotorras durante 20 años, y hasta ahora se han identificado 3.000 individuos, una gran ayuda para Smeele y su estudio sobre el reconocimiento de la huella de voz.

Armados con micrófonos de cañón, Smeele y sus colegas grabaron las llamadas de cientos de individuos, recopilando más de 5.000 vocalizaciones en total, lo que lo convierte, hasta la fecha, en el estudio vocal de más envergadura de cotorras en libertad marcadas individualmente. Es importante destacar se grabó a los mismos individuos durante dos años, lo que reveló cuán estables eran las llamadas a lo largo del tiempo.

Sorprendentemente, los investigadores encontraron una alta variabilidad en la que se conoce como “llamada de contacto” que utilizan las aves para transmitir su identidad

Para testar las huellas de voz, Smeele recurrió a un modelo de aprendizaje automático ampliamente utilizado en el reconocimiento de la voz humana, que detecta la identidad del hablante utilizando el tono de su voz. Entrenaron al modelo para que reconociera las llamadas individuales clasificadas como “tonales” de las cotorras.

Una vez que se entrenó al modelo con un individuo, probaron para ver si el modelo podía detectar al mismo individuo a partir de un conjunto diferente de llamadas que se clasificaron como “gruñidos”. El modelo proporcionó evidencia de que las cotorras tienen una huella de voz.

El equipo de Barcelona complementará los experimentos y análisis futuros con un estudio ecológico, marcando a las cotorras con dispositivos GPS para determinar cuántos individuos se superponen en sus áreas de deambulación.

Simeon Smeele en Barcelona. (nationalgeographic.es)..webp

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