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Argentina rumbo a la Luna: el pequeño satélite ATENEA que hará historia junto a Artemis II

Pequeño en tamaño, gigante en historia: ATENEA forma parte de la histórica misión Artemis II de la NASA, que marcará el regreso de astronautas a la luna.

Por Redacción Pilar a Diario 2 de abril de 2026 - 11:16

En una misión que simboliza el regreso de la humanidad a la órbita lunar después de más de medio siglo, Argentina dirá presente con un protagonista inesperado: un pequeño satélite del tamaño de una caja, pero con un enorme valor científico y simbólico. ATENEA, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a universidades públicas e instituciones científicas, será parte de Artemis II, la histórica misión de la NASA que lleva astronautas a rodear la Luna.

La misión Artemis II despegó este 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Una fecha que quedará para el recuerdo: será el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre en más de cinco décadas, desde el Apollo 17.

La colaboración con la NASA tiene historia detrás y, además, desde el 2023 se encuentra institucionalizada, cuando Argentina se convirtió en el 28° país en firmar los Acuerdos de colaboración Artemis. El país tiene diferentes instituciones y empresas. Esa capacidad existe y es muy potente. El país es referente en el sector en Latinoamérica. Tenemos capacidades instaladas, laboratorios, universidades, centros donde gestionar y producir tecnología y conocimientos".

Así es el cohete donde viajará Atenea. (Ámbito).

CÓMO ES ATENEA

Se trata de un CubeSat clase 12U, de tamaño reducido (dimensiones 30 x 20 x 20 centímetros y un peso de 15 kilogramos), pero con alta capacidad tecnológica diseñado y fabricado íntegramente en Argentina. Su rol será ubicarse entre la Tierra y la Luna - a 70.000 kilómetros de distancia -, para obtener datos y transmitirlos con las estaciones terrenas de la CONAE en Tierra del Fuego y Córdoba. El microsatélite incorpora sistemas electrónicos avanzados y una carga útil repartida en dos subsistemas principales: sensores fotomultiplicadores de silicio y un receptor GNSS de navegación satelital.

La fabricación fue coordinada por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a universidades e institutos de todo el país, entre los que se encuentran; la Universidad de San Martín (UNSAM), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Argentino de Radioastronomía(IAR) y la empresa VENG.

En detalle, la UNLP diseñó la plataforma del satélite, mientras que el CTA fabricó su estructura e integró los subsistemas. Desde la UBA, el equipo Astar Aeroespacial creó el sistema de carga de baterías. La CNEA fue la encargada de fabricar los paneles solares que abastecen de energía al satélite. En el IAR se realizaron los ensayos de antenas en una cámara que simula condiciones espaciales y se construyó la estación terrena para recibir señales. VENG produjo el cableado necesario para el vuelo y las pruebas funcionales, además de participar en la integración final.

El objetivo de ATENEA será validar tecnologías innovadoras que serán claves para las próximas misiones Artemis. En detalle, su tarea abarcará desde medir la radiación desde órbita hasta el espacio profundo, evaluar el comportamiento de componentes electrónicos en condiciones extremas, analizar datos de navegación GNSS desde altitudes superiores a sus constelaciones; validar enlaces de comunicación de largo alcance; y evaluar sensores de muy baja luminosidad y sistemas de medición de radiación.

ATENEA tiene dos grandes tareas: por un lado, probar tecnología en el espacio, demostrar su operatividad y en qué condiciones; y, por otro lado, objetivos científicos. Desde la UNSAM desarrollaron un instrumento que permite medir radiación y ensayar dispositivos optoelectrónicos. También hay un instrumento GPS.

Como la diosa griega de la sabiduría, ATENEA simboliza conocimiento, estrategia e innovación. Su viaje no es solo tecnológico: es un orgullo argentino que demuestra que nuestro país puede brillar en la exploración espacial internacional.

¿LO SABÍAS?

ATENEA: ¡ORGULLO ARGENTINO!

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