Historia

Una estancia de Pilar, testigo del último duelo con pistolas del país

En julio de 1959 se batieron el almirante Isaac Rojas y el diputado radical Roberto Galeano. El escenario fue La Estela, en Villa Astolfi, donde Alfredo Palacios pasaba largas temporadas.

Por Alejandro Lafourcade 15 de junio de 2024 - 22:22

Por Alejandro Lafourcade

Pilar y sus localidades son una fuente inagotable de anécdotas, hechos históricos y sucesos que el tiempo ha ido borroneando. Ubicada en Villa Astolfi, la estancia La Estela fue escenario de inolvidables sucesos a lo largo del siglo XX.

Frecuentada por Alfredo Palacios, quien en la zona desplegaba todo su histrionismo –y correteaba a más de una señorita-, la estancia fue también el sitio elegido para un hecho que en su momento tuvo repercusión nacional: el duelo entre el almirante Isaac Rojas y el diputado radical Roberto Galeano.

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La estancia La Estela, en Villa Astolfi, durante su época de apogeo.

La estancia La Estela, en Villa Astolfi, durante su época de apogeo.

Cuestión de honor

Los duelos en Argentina fueron un recurso echado a mano para “salvar el honor” de aquellos que se veían ofendidos de alguna manera. La práctica estaba incluso reglamentada y desde fines del siglo XIX hasta tenía cobertura mediática.

Con sables o armas de fuego, a muerte o “primera sangre”, varios de estos choques se suscitaron hasta 1971. Hipólito Yrigoyen, Lisandro de la Torre y el propio Palacios fueron algunos de los muchos que se batieron.

Uno de los últimos duelos tuvo lugar precisamente en Pilar, el 4 de julio de 1959, en la estancia La Estela. Los protagonistas, Isaac Rojas, vicepresidente de facto del golpe de Estado de 1955; y Roberto Galeano, diputado nacional misionero por la Unión Cívica Radical Intransigente.

Eran tiempos del pacto entre Juan Domingo Perón (en el exilio) y Arturo Frondizi. Rojas, antiperonista rabioso, había realizado declaraciones agraviantes contra Frondizi y Galeano le respondió para salvar el buen nombre de quien era presidente. Así fue como el reto a duelo –desde el militar hacia el político- no tardó en llegar… y ser aceptado.

Como los duelos estaban prohibidos en el país desde hacía años, se fijó como sitio falso la ciudad de Colonia, Uruguay, aunque ambas partes ya sabían que el escenario sería la estancia de Villa Astolfi.

Sin embargo, el dato también fue recogido por el periodismo, que no dudó en acudir con cámaras y reporteros para cubrir el particular evento, que al otro día mereció la tapa de Clarín, entre otros.

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Disparos

Es la mañana del 4 de julio de 1959. Desde la Capital parten las comitivas de ambas partes: los duelistas y sus padrinos. También la prensa, incluyendo al diario Clarín, que luego reflejará los hechos en sus páginas.

Algunos de los vehículos que partieron hacia Pilar y pueden verse en los registros de la época son una IKA estanciera y un Fiat 1400.

Embed - Duelo con Pistolas - Argentina 1959

Caminos de tierra los depositaron en La Estela, cerca de donde un pequeño letrero de madera indica la dirección hacia Martindale. Allí bajaron los involucrados, mientras el periodismo seguía de cerca las acciones. Las imágenes los muestran desde varios metros de distancia, pero con las cámaras alcanza para observar lo sucedido.

Años más tarde, un periodista del diario “Democracia” que estuvo en el lugar recordó lo sucedido al periódico de Misiones El Territorio: “El duelo en sí consistía en cargar ambas pistolas en presencia de los padrinos de ambas partes y el juez del enfrentamiento, de apellido Palacios. Luego, colocarse ambos contendientes de espaldas, avanzar quince pasos y darse vuelta velozmente para disparar al adversario, procedimiento pactado para ejecutarse en dos oportunidades”.

En la primera vuelta, ambos fallaron su disparo. En la segunda, Rojas intentó tirar primero pero su pistolón falló… Sin embargo, en lugar de aprovechar la situación, Galeano desistió de disparar. En criollo: le perdonó la vida.

A pesar de este gesto, Rojas insistió en una tercera vuelta (ya que consideró nula la segunda). “Fue en esta tercera ocasión cuando el balazo de Rojas pasó muy cerca de la cabeza de Galeano”, relataba el testigo. Con esa acción, el duelo había llegado a su fin.

El enojo

Lo que siguió a esas tres rondas, en las cuales ningún duelista pudo herir o darle muerte al otro, tuvo ribetes insólitos.

El periodista misionero detalló que “inmediatamente vino el procedimiento de reconciliación, a lo que el diputado frondicista dio por superada la cuestión. Pero no así Rojas, que se negó rotundamente a todo arreglo con su ocasional adversario”.

Eso desató la furia de Galeano, quien perdió definitivamente la compostura: “A una distancia de menos de diez metros comenzó a insultar al almirante con el mote de ‘rata de mierda’, ‘miserable’, y otros calificativos”.

Sobre esto, “una particularidad fue que, como al terminar el duelo, un Galeano enfurecido no paraba de insultar a Rojas, se conformó después del duelo un Tribunal de honor y le quitaron a Galeano el título de ‘caballero’”, tal como señala Alberto Dalla Vía en su trabajo “Sangre y honor: los duelos en la Argentina”, en el marco de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

Fue el último duelo disputado con armas de fuego en Argentina, hace ya casi 65 años. Según los testigos, a Galeano perder el mote de “caballero” fue algo que no le importó demasiado. Una vez fuera de la estancia La Estela, en el pueblo de Pilar acudió con sus allegados a un bar, desde donde llamó por teléfono a su esposa para comunicarle que se encontraba ileso. Nunca en su vida volvió a dirigirse la palabra con el almirante Rojas.

Fuentes

-Diario El Territorio, Misiones.

-Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

-Archivo El Diario Regional.

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