Historia

Las aventuras de Don Alfredo Palacios en Pilar

El destacado político socialista pasaba largas temporadas en la estancia La Estela, en Villa Astolfi. Un relato entre el mito y la realidad que se mezclan para recrear aquellos días.
domingo, 12 de julio de 2020 · 08:15

Alfredo Palacios es uno de los personajes más ricos de nuestra historia política: el primer diputado socialista de América fue además un hombre excéntrico y apasionado, defensor de las causas nobles hasta el punto de batirse a duelo por ellas, amante de las armas pero también de las mujeres y la buena vida.
Sin embargo, una faceta poco explorada de su biografía es la que lo sitúa en Pilar, más precisamente en Villa Astolfi, como habitual visitante de la estancia La Estela.
Las andanzas de Don Alfredo por nuestras tierras forman parte de las leyendas locales, relatos que muchas veces mezclan realidad y ficción. Sin embargo, está confirmado que el abogado y legislador efectivamente solía pasar largas temporadas en el predio y sus zonas aledañas, siempre muy bien acompañado.

Rescate
Años atrás, quien se decidió a investigar el tema fue Graciela Labale, columnista de El Diario e incansable promotora cultural. Gracias al contacto proporcionado por Marta Sayago, tuvo acceso a Juan Carlos Palacios, sobrino nieto del caudillo socialista, quien accedió gustoso a contar la verdadera historia de La Estela.
El pariente relataba: “Mi padre, el abogado Juan Carlos Palacios, Tatalo, sobrino de Alfredo, compró en 1930 cinco hectáreas en Pilar, donde solamente había un molino, llamando al lugar La Estela en memoria de su madre y su abuela materna, que llevaban el mismo nombre. Empieza a forestar y continúa adquiriendo tierras hasta llegar a tener 450 hectáreas”.
El hombre afirmaba que junto al molino empezó la primera edificación que estuvo a cargo de un pilarense, Felipe Alfredo, y un familiar, el arquitecto Panelo. “Pasábamos en el campo todos los veranos, tres meses de vacaciones inolvidables. Había caballos de monta y de pecho para los coches. En un sector del campo se hizo un tambo que estaba a cargo de la familia Montero, que vendía la leche a la Cooperativa de Pilar”.
Y, con gran memoria, enumeraba: “Eran pilarenses casi todas las personas que trabajaban en el campo, una legítima fuente laboral para muchos. Las familias de Pedro Montauti, Jaunarena, Antonio en el parque, Santiago Ruiz con los caballos, Ciriaco Corvalán que luchaba con las hormigas, Martín Devries, Paca y Teodora Díaz. La familia Camacho, Norma, Alberto Piccinini y su esposa Marta Sayago”.

Ilustre
Por allí solía aparecer Alfredo Palacios, quien anunciaba su llegada con disparos al aire o a los árboles. El legislador era vecino de Palermo, zona de arrabales y cuchilleros. Llegó a estar perdidamente enamorado de la madre de Jorge Luis Borges provocando que éste se mudara de barrio por el temor que le generaba la situación, pero pasaba largas temporadas en el campo, casi siempre confirmando su fama de mujeriego empedernido, aún con algunas damas locales.
Sin embargo, la vida de La Estela es aún más rica y digna de contar: allí se batieron a duelo en 1959 el vicepresidente de la autodenominada Revolución Libertadora, Isaac Rojas, y el diputado Roberto Galeano. Ninguno de los dos dio en el blanco.
Además, fue visitada en 1965 por el presidente de Italia, Giovanni Gronchi, agasajado con un asado pantagruélico y los bailes folclóricos del Chúcaro y Norma Viola.
En un pueblito alejado, casi rural, un lugar respiró historia. La Estela, allí donde Alfredo Palacios entraba a los tiros mientras pensaba cuál iba a ser su próxima andanza. 


 

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Comentarios

13/7/2020 | 10:42
#1
Muy buena la nota. Felicitaciones!!!!