En los últimos días, Los Moldes de mi Abuelita cerró sus puertas luego de 46 años de labor. Sin dudas, una de las características del cotillón ubicado en la calle Rivadavia eran las bolitas que decoraban buena parte del piso: como una muestra de agradecimiento y cariño para los pilarenses que siempre acompañaron al lugar, desde el negocio armaron souvenires con las tan preciadas canicas.
"Tengo más de 1.000 canicas que estaban en la entrada del negocio -expresó Helena Traverso, creadora del lugar allá por 1978-. Hace mucho tiempo las puse ahí en el piso como decoración. Un vidrio súper transparente las cubría. Eran la tentación. Cada nene que entraba ,con sus deditos trataba de sacarlas, todos querían las canicas".
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LA FOTO DEL ADIÓS. Helena Traverso se despidió con esta imagen de Los Moldes de mi Abuelita.
Por eso, "ahora llegó el momento, levantamos el vidrio y allí estaban las tan soñadas por todos. Hicimos bolsitas con bolitas y bolones para repartir y regalar a todos mis amiguitos de Los moldes de mi Abuelita. Algunos ya están grandes, pero son nostálgicos e igual quieren".
Así, desde el lugar se armaron varios paquetes con las tan queridas bolitas de Los Moldes. "Los paquetes ya están listos ¿Quieren pasar a buscarlos?", invitaron. Para aquellos que quieran atesorarlas como recuerdo, el local ubicado en la peatonal del centro de Pilar estará abierto esta semana de 10 a 12. Una oportunidad para quedarse con al menos un poco de otro negocio del Pilar tan recordado que dice adiós.