Seis años de preparativos, marchas y contramarchas, varias dudas y una gran meta decantaron el pasado mes de febrero, cuando la psicopedagoga pilarense Yamila Cejas, su marido Luis "Tato" Méndez, sus hijos Benjamín (15) y Lorenzo (7) y su perro Lilo, pusieron rumbo a Alaska en una motor home.
Actualmente, la familia se encuentra en la costa oeste de Estados Unidos y planea llegar a la meca en septiembre, antes de que el frío azote con fuerza. Atrás quedaron la Carretera Austral chilena, el desierto de Atacama, Bolivia, las líneas de Nazca, Ecuador -con toque de queda incluido-, Colombia, México y hasta el Mundial de fútbol, que vivieron de cerca junto a la hinchada argentina.
"Mi marido había empezado con esta idea hace muchos años, yo le decía que no hasta que nos agarró la pandemia y ahí le dije que sí", contó Yamila en diálogo con El Diario, recordando aquel "clic" que la llevó subirse a la aventura. Con la decisión tomada, el próximo paso fue la adquisición del vehículo, un camión Agrale A8700 4x4 fabricado en la Argentina con componentes extranjeros, lo que supone una ventaja en el caso de necesitar repuestos durante el recorrido.
El armado de la casa rodante fue obra de "Tato", que la ideó por completo. Todo el proceso, hasta el día de hoy, es retratado por el matrimonio a través de su cuenta de Instagram @vanconectados.
Con todo a punto, la familia dejó su casa de Ingeniero Maschwitz el 15 de febrero para comenzar la travesía. El objetivo primer gran objetivo del viaje fue el motor que los obligó a seguir adelante cuando se presentaron los primeros contratiempos: llegar a Estados Unidos en junio.
Así, tras sortear algunos desperfectos, como filtraciones de agua o problemas con el baño, el recorrido se desarrolló íntegramente por ruta hasta llegar a Cartagena, desde donde abordaron un avión con destino a Veracruz. El camión, por su parte, fue enviado en barco hacia la ciudad mexicana. De nuevo sobre ruedas, cruzaron la frontera y llegaron a Texas, días antes del debut de la selección en la Copa del Mundo.
"Fuimos a los banderazos, fue inolvidable, en los dos partidos de Dallas estuvimos en la fan fest". El resto de los duelos los encontró en Las Vegas y en la Costa Oeste y procuraron verlos en restaurantes argentinos "siempre en uno distinto, por cábala", afirmó Yamila.
Entre los lugares memorables de la hoja de ruta de los Méndez figura Seligman, un pequeño pueblo de la Ruta 66 que inspiró la película "Cars", el museo OVNI de Roswell (Nuevo México) o la hacienda "Nápoles" de Pablo Escobar en la ciudad colombiana de Antioquia, donde conocieron a un parrillero argentino que les ofreció su hospitalidad.
"Mucha gente nos ha ayudado en el camino, también conocimos familias que nos invitaron a sus casas", afirmó la pilarense que, no obstante, aclara que "el vehículo lo diseñó Tato para que sea totalmente autónomo, mientras tengamos comida y una fuente de agua, que no hace falta que sea potable porque tiene un potabilizador, no necesitamos nada más".
Esto les permite prescindir de aparcar en campings si fuera necesario dado que el motorhome cuenta con las prestaciones para cocinar y bañarse.
Teniendo en cuenta que la familia viaja con dos niños en edad escolar, organizar la continuidad de las clases no resultó un dato menor. El mayor de los chicos desarrolla su escolaridad bajo un programa educativo a distancia del Ejército Argentino, mientras que el más pequeño lo hace a través de maestras particulares. Por su parte, Tato sigue trabajando a distancia para su empresa de telecomunicaciones y Yamila atiende a sus pacientes de forma virtual.
Se trata de una forma de conservar algo de la rutina dentro de una aventura itinerante que, como la mayoría de las experiencias de la vida, tiene sus claroscuros. Con sinceridad y humor, Yamila asegura que "nada es color de rosa, es como un Gran Hermano constante y hay momentos que estamos todos de mal humor". "Se extraña estar estáticos y la vida social, somos de hacer deportes, de tener muchos amigos", señala y reafirma que "es una muy linda experiencia" que no abrazaría como estilo de vida permanente: "no nacimos para esto", sentencia con humor.
La familia se completa con Lilo, el caniche de color gris que los acompaña en cada paso. "Nos dimos cuenta que es más difícil viajar con perros que con chicos, porque en cada frontera te piden certificados y el visto bueno de veterinarios del lugar", cuenta Yamila, mientras relata una anécdota tragicómica en torno a su mascota: "ayer estábamos comiendo afuera y apareció un oso, lo primero que hicimos fue agarrar a Lilo y nos metimos todos despacio en el motorhome sin hacer ruido". "Los perros atraen coyotes, osos, siempre lo tenemos atrás nuestro con correa", explicó.
Destino final
El próximo punto de la travesía es Canadá, donde planean llegar en dos semanas para ver las auroras boreales y luego continuar el periplo hacia Alaska, el destino final, donde tienen previsto arribar en septiembre. "Dijimos Alaska porque un poco es la meta de todos los viajeros, llegar a la otra punta del continente, además es un destino al que habitualmente no te vas de vacaciones".
Por otro lado, la decisión tiene matiz casi filosófico: "cuando uno viaja tiene que tener un objetivo, es como en la vida. Aun en este modo fuera de la rutina hay que tener un rumbo", explicó la psicopedagoga.
Alcanzada la meta, la familia emprenderá el descenso hasta llegar a México, donde en el mes de enero abordarán el avión que los dejará de nuevo en Buenos Aires. El motorhome, por su parte, llegará por barco al puerto de Zárate.
"Esto siempre fue planificado como una experiencia de un año así que a principios del 2027 estamos de vuelta", concluyó la mujer.