Esto no es fútbol femenino, esto es el picadito de las chicas

 Cada vez más mujeres incorporan a su agenda semanal un partido entre amigas. Aseguran que es un momento de distensión y que saben separar la amistad de lo que sucede en la cancha.
 
domingo, 1 de septiembre de 2013 · 00:00

por Celeste Lafourcade c.lafourcade@pilaradiario.com

“Para mi el fútbol es todo”, decreta Susana Titizano, derquina, de 28 años y una de las tantas mujeres que encuentran en un picadito el oasis de la semana. Lo suyo no tiene que ver con torneos formales ni con los campeonatos intramuros que se organizan en los countries a los que el fútbol femenino les debe buena parte de su popularidad. Sólo se trata de jugar a la pelota cuando la convocatoria llegue al número de adeptas necesario.
“Juego dos o tres veces por semana en Derqui o en Pilar, tengo varios grupos”, explica la delantera que, humilde, admite “defenderse” en la cancha. 
Con las derquinas, la cita es en el Fortín o en La Redonda “con las chicas de la Iglesia”, aclara. En Pilar, el escenario son las canchas linderas al supermercado Carrefour de la Ruta 8.
Es en este último campo de juego donde se encuentra cada viernes con Yésica Carrizo, de 24 años, quien tuvo que vencer barreras familiares para poder estar en la cancha.
“El fútbol me gusta desde que era chica pero mi mamá no me dejaba jugarlo, así que a los 14 me escapaba y jugaba en el barrio, con varones. Cuando pude formar mi equipo, lo hice”, cuenta sin dejos de rencor la joven que hoy es una de las seis sobrevivientes de las 20 integrantes iniciales de un grupo que hace ya varios años comenzó con la tradición del picadito entre semana. 

Ritual
Mucho más que un encuentro deportivo, el partido es en la mayoría de los casos, un encuentro para distenderse entre amigas y descargar las tensiones de la semana. “Es lo que me fascina, jugando al fútbol me olvido de todo”, advierte Yésica y asegura que “cuando terminamos de jugar siempre nos tomamos una coca o vamos a comer”. 
Sin embargo, eso no las exime de pelearse –tanto o más que los hombres- durante el tiempo que dura el partido. No obstante y desafiando el mito de la dificultad femenina para perdonar, todas tienen clara la primera ley no escrita para jugar a la pelota: “lo que pasa en la cancha queda en la cancha”.
“Si hay alguna que recién empieza seguramente no va a saber separar, pero con el tiempo se aprende, si no, no podés jugar”, señala Susana.
Con un poco de pudor, María García, derquina de 34 años que retomó su pasión por el fútbol a los 30, admite que “discusiones hay siempre y alguna vez hemos llegado a las manos con chicas de otros equipos”. De todos modos, aclara que “las cosas que se dicen quedan ahí, si no, no se puede volver”. 
En su caso, los picaditos se acomodan en una agenda cargada de trabajo, de demandas familiares, de quehaceres domésticos. Está casada, tiene dos hijas y generalmente moviliza toda la tropa a los partidos.
“Los maridos son de acompañarnos u organizan otra actividad para llevarse a los chicos”, comenta la arquera. No obstante, a diferencia de lo que sucede con los hombres, reconoce que para las chicas liberarse de las exigencias familiares para poder darse el gusto de jugar a la pelota resulta mucho más complicado. “A veces –recuerda- estoy atajando y mis hijas atrás me siguen llamando”. 

Jogo bonito
“Los hombres no nos tienen fe pero somos capaces de mucho”, sentencia Susana, que a la hora de elegir un deporte para practicar nunca tuvo dudas. Antes de optar por deportes más asociados al universo femenino como el hockey, prefirió el balompié: “es mucho más cuerpo a cuerpo, más fuerte, más competitivo, para mi es un descargue, por eso me gusta”. 
A la defensiva, Yésica reconoce los prejuicios masculinos en torno a la calidad futbolística de las mujeres, pero no se achica: “todo lo contrario, sabemos jugar tanto o mejor que ellos, he visto chicas jugar mucho mejor que cualquier hombre”. 


Testimonio 
“Las chicas van mejorando muchísimo”
Punto de vista autorizado si los hay es el de Jorge, a cargo del bufé de las canchas del complejo Olimpiakos que destaca que “las chicas van mejorando muchísimo, se ve en cómo patean, incluso algunas vienen con un entrenador”. 

 
Va a la escuela
Flamante profesora de Educación Física, Susana Titizano está a punto de cumplir uno de sus grandes sueños profesionales. En poco tiempo más, pondrá en marcha la escuela de fútbol femenino en el Club Social y Deportivo Monterrey de Presidente Derqui. 
“La idea es armar un equipo competitivo para que el año que viene pueda participar de algún torneo”, anticipó la creadora. Al mismo tiempo, adelantó que “se va a enseñar estrategia, manejo y lectura de pelota, táctica y técnica”.
La convocatoria está abierta a toda mujer mayor de 12 años, incluso quienes quieran desarrollar este deporte de forma recreativa y sin expectativas de desarrollarlo profesionalmente.
Entre las virtudes femeninas, el encargado subraya que “son mucho más civilizadas que los hombres y nunca te dejan plantado, si no pueden venir, te avisan”. Y asegura que buena parte de las asiduas concurrentes tiene más de 30 años. “Incluso hay chicas de 36 o 37”, agrega. De todas formas, si bien el universo femenino va ganando terreno con el balón, Jorge aclara que aun es ínfima la proporción respecto a los hombres. “Dos canchas por semana se alquilarán para mujeres, no más. Más los sábados que hay un torneo organizado con 16 equipos”. 

El alquiler de una hora de cancha de fútbol 5 en dicho complejo, de lunes a viernes, tiene un valor de 300 pesos hasta las 18, y de 360 pesos a partir de ese horario. En tanto que sábados, domingos y feriados se abona la tarifa más alta durante todo el día.  

Comentarios