Considerada por los especialistas como “la mejor película chilena de todos los tiempos”, allí se expone de manera cruda un caso real que conmovió a la sociedad trasandina a mediados de la década de 1960: el asesinato de una mujer y sus cinco hijos a manos de un hombre que convivía con ellos en un humilde rancho de la localidad de Nahueltoro. Con un guión basado en textos extraídos de los expedientes oficiales y de las propias declaraciones del acusado, el film abre el debate sobre la pobreza más cruda, así como la utilidad o no de la pena de muerte.
