La invasión de moscas en diversas zonas del distrito es un problema recurrente que parece no tener solución o no ser prioridad para las autoridades. El malestar que estos insectos causan entre los vecinos de granjas, criaderos avícolas y caballerizas, entre otros “atractivos” para las moscas, se repite todos los años y no encuentran respuestas.
La primera de estas denuncias se da con frentistas cuyas viviendas se encuentran ubicadas en la zona comprendida entre las rutas 28 (que une Pilar con General Rodríguez) y la 34 (el viejo camino a Luján).
En declaraciones al programa Materia Prima de FM Plaza (92.1 Mhz), Julián Candermo, vecino de la zona, contó su padecimiento y el del resto del vecindario.
“La situación es incontrolable en la zona de la ruta 28 e inmediaciones del country Golfer’s, donde una granja fue cerrada, pero abrieron unas caballerizas en la ruta 34”.
El frentista aseguró: “no se están tomando medidas preventivas para impedir la invasión de moscas” y agregó: “vivo hace cuatro años en el barrio y siempre tuve el mismo problema, es terrible, mi casa está toda cerrada, tuve que cerrar la chimenea e incluso salir al patio o comer afuera de la casa es imposible”.
Según Candermo, la preocupación no pasa solo por la molestia de tener la vivienda invadida por los insectos, sino que además las moscas transmiten virus.
Sin respuestas
En cuanto a los reclamos, los vecinos señalan al Municipio como el principal órgano de control que debería tener la problemática. Según Candermo, nadie les ha entregado una respuesta en estos últimos años y cuestionó las herramientas que ofrece el Municipio, asegurando que no son de gran utilidad para estos reclamos.
Al mismo tiempo, el vecino pidió que las autoridades acudan al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y explicó: “ahí tienen un sistema para tratar este problema e ir eliminando la plaga de moscas de manera controlada”, asegurando que de acudir durante este año, recién obtendrían resultados en el 2014: “para este año ya es imposible que puedan controlarlas”.
Al mismo tiempo, Candermo detalló: “en el INTA están trabajando el tema desde 2008, en otoño colocan avispas que se comen los huevos de las moscas y así controlan su reproducción y está demostrado que funciona”.
Mientras que con resignación aseguró: “tratamos de matarlas con insecticida, pero lo único que logramos es matar de a una cuando nacen de a miles”.
