Soy mano

Ser mano

Por Chino Méndez

Ser mano

En el truco a veces toca ver cómo baraja el de enfrente. Pispear, con disimulada tensión, que la o él contrincante no se cartee, que no meta la uña, que no te duerma en un fugaz movimiento de manos. 
Todo eso corresponde a la limpieza del juego, hay que cortar el mazo invocando a los astros para que en la repartida toquen naipes favorables.
Hay situaciones, fuera de los márgenes del juego, en que uno siempre quiere ser el dueño de la repartija y allí hay ganchos piratas, cartas escondidas bajo la manga y movimientos que se disfrazan de imperceptibilidad para pasar de largo ante miradas ingenuas y dispersas. 
Un ejemplo sería comparar al truco con la política. En ese caso, siempre se necesitan actores externos con el fin de favorecer a un bando o al otro. Es en donde comienza la caravana cuasi circense para hacer creer una cosa u otra. Siempre hay alguien que le da voz a un otro para ganarse un poroto o, mucho peor, para asegurarse la uña dentro de esa gran apilada de naipes y así manipular también la repartija.
La cuestión, con las cartas en la mano, siempre es saber jugar. Mantener la cara de sota o maquillarse de despreocupación y no advertir una maniobra macabra para que el prójimo muerda el polvo. Hay gente experta en esas cuestiones. El problema es que a la larga hay que cambiar de postura porque, siempre, se darán cuenta de cómo jugás. Y el problema del problema es cuando, una vez descubierto, el jugador enojado revolea las cartas y se va. Es el momento en donde ya no le interesa el truco y propone, con cara de rey, con el basto en la mano, jugar a la casita robada.
En lo estrictamente personal, éste es mi primer Soy mano de manera oficial. Y más allá de que no sepa qué cartas me tocarán en suerte, lo cierto es que debo jugar primero y esperar la respuesta de lo que irá llegando. 
Tendré que convivir con esa dulce tensión y estoy dispuesto. 
No soy escritor y me confieso un pésimo jugador de truco. Es que las veces que mentí, tal vez haya ganado la partida, aunque me cansé de perder partidos. Y a la vez ya no resulta entretenido atreverse a jugar sólo con naipes favorables. 
Voy a hacer el intento.
Gracias a mis amigos y, a la vez, compañeros de columna.
Hoy, que ya son más bajas las paredes de esta alta tormenta. 
Hoy, que no queda ni maquillaje ni antifaz.
Hoy, que aprendí a guardarme un resto para el retruco.
Hoy, que Soy mano, tomo aire y grito… 
Falta y resto a la tristeza! 
Falta y resto a la tristeza!
Hasta otro carnaval!

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