Pepe Cibrián: “Ahora tenemos derechos que antes no teníamos”
Pepe Cibrián afirmó que la obra “Marica” significa reencontrarse con su historia.
“Marica”
Funciones: jueves, viernes y sábados, a las 20.30. Domingo, a las 19.
Lugar: Teatro El Cubo (Zelaya 3053, CABA).
Informes: 011-4962-5402.
Entrada: 60 pesos.
por Fernando Vartorelli
No es errado pensar que “Marica”, el unipersonal escrito, dirigido e interpretado por Pepe Cibrián Campoy, es uno de los trabajos más personales que el reconocido artista llevó al escenario en lo que va de su extensa y fructífera trayectoria, que ya tiene más de 40 años. Y es que esta producción, que con 4 funciones semanales se presenta en el Teatro El Cubo, no sólo resulta un sentido homenaje al poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, sino que además representa una reflexión sobre la condición de la igualdad del hombre. Se puede decir que esta obra sigue el debate surgido en 2010, a partir de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario y, puntualmente, el discurso que dio en el Senado de la Nación.
Tal como apunta el productor teatral en la página oficial del espectáculo, “Marica” implica no sólo la condición de Federico García Lorca por lo cual fue asesinado, sino del alma, la creatividad, el arte, la grandeza de todos aquellos que a través de sus obras, sus ideas y aun a costa de su propia vida modificaron la historia del hombre. Sin grandes efectos de luces o imponentes escenografías que lo respalden, Cibrián se planta solo en el escenario (queda claro que es su hábitat natural) para lucirse en esta puesta con mucho de multipersonal, ya que el artista encarna a Lorca, a su asesino, a su padre y madre y al pintor Salvador Dalí.
En el momento justo
Desde su casa en Pilar, el creador de exitosos musicales como “Drácula”, “El jorobado de París” y “Las mil y una noches”, dialogó con El Diario acerca de esta nueva pieza, que al margen de su profundo contenido, lo lleva a revisitar su pasado y el de su familia.
- ¿Qué tal resultaron estas primeras funciones de “Marica”?
- Ya hemos cumplido un mes de funciones y la obra es un éxito brutal. Hemos tenido las mejores críticas y es sumamente conmovedora la reacción del público, súper emocionado y delirado cada día. Por mi parte, la verdad es que disfruto mucho cada representación.
- ¿Cuál es la raíz de este unipersonal?
- En primer lugar, la raíz de “Marica” es, simplemente y nada menos, la historia familiar de mis padres, que son exiliados políticos de España, donde mi padre peleó en la guerra. También la lucha por la libertad, por la mía propia, mi presentación en el Senado de la Nación leyendo, justamente, un fragmento de esta obra.
- A propósito de su participación en el Senado ¿Imaginó todo lo que iba a generar?
- La verdad que no. Sentí lo que tenía que hacer, pero no pude imaginar tanta repercusión, tanta movilización, tanta reacción general. Fue algo que me ayudó mucho.
- ¿Y qué le dejó todo lo que generó aquella experiencia tan especial?
- Sentí que hoy en día somos un país más libre, con gente que tiene ideales diferentes, pero que no ha pasado nada con la sociedad. Sentí que no se ha modificado absolutamente nada, que no ha habido perturbaciones en los juzgados ni niños violados por parejas homosexuales y todos esos prejuicios monstruosos. Ahora tenemos derechos que antes no teníamos.
- ¿En qué momento considera que llega la aprobación del matrimonio igualitario?
- Siempre los momentos son justos, porque llegan. Lo importante es que lleguen, como sucedió como el voto o el divorcio, que llegaron cuando tenían que llegar. Yo estoy seguro que hay muchísima gente que no está de acuerdo, y yo tampoco estoy de acuerdo con ellos, pero convivimos. Somos una democracia, no salimos a la calle a acribillarnos.
- Indudablemente hubo que esperar cierto grado de madurez de la sociedad…
- Por supuesto, además de factores políticos que no podemos negar. También ayudó el debate. Tenemos la suerte de estar en libertad, en democracia, y esta decisión la han tomado los senadores y legisladores que nos representan.
De nuevo en el escenario
Entre las tantas particularidades que tiene el unipersonal “Marica”, sobresalen el hecho que Pepe Cibrián no sólo volvió a pisar un escenario en el rol de actor, sino que además lo hace despojado de toda esa grandilocuencia escenográfica, que a esta altura es una marca registrada en sus producciones.
- ¿Cómo fue ese reencuentro con las tablas?
- En realidad fue reencontrarme con mi historia, con mis padres, con mi pasado, con mi vida, con tantas cosas bellas. La verdad es que hacía mucho tiempo que no actuaba, y es que no se puede hacer todo, por eso lo estoy disfrutando infinitamente. Espero hacer este unipersonal todo el año y que dure. Después veré qué pasa.
- Con “Marica” está mostrando una faceta totalmente opuesta a las producciones que suele montar…
- Justamente, ahí radica la fuerza de la obra.
- ¿Fue un desafío estar solo en el escenario sin ningún tipo de apoyo escenográfico?
- No, la verdad es que fue muy placentero. No lo vivo como un desafío, lo disfruto mucho.
La historia continúa
Ofreciendo nada menos que 7 funciones a la semana en el Teatro Astral (Corrientes 1639, CABA), Pepe Cibrián y su socio Ángel Mahler siguen presentado “Excalibur”, el musical inspirado en la leyenda de la espada del Rey Arturo y el Mago Merlín, que tiene en el rol protagónico a Juan Rodó. A propósito de este espectáculo, el productor manifestó: “La obra viene muy bien, es un éxito impresionante. Estará en cartelera hasta el 13 de mayo y luego saldrá de gira por el paaís, así que también estamos muy eufóricos con este trabajo”.
Federico:
Me hubiese gustado morir entre manos más amenas.
escuchando sevillanas o un verso de Rafael Alberti.
cantando por bulerías o extasiado ante el dolor
de ver el color de Goya fusilándome a mi suerte.
Me hubiese gustado cerrar los ojos que hay en mi mente con imágenes de amigos y con sonidos de fuentes,que los moros me tejieran y que ya las tengo ausentes.
Federico:
No podría dar yo más, pues estoy por dar mi muerte.
mas la daría otra vez para enterrar yo a mi madre
y evitarle soportar el enterrar a su vientre.
No pensé morir así, tan desprolijo y sin gente.
Tan solitario en mi adiós estando en mentes presente.
¡Qué dolor le ha de causar a mis amigos
el ignorar de qué forma Federico cayó inerte!
¿Cómo murió?¿Pasó frio?
¿Dañaron sus manos blancas
o lo mataron dormido?
¿Lo violaron?
¿O murió como un torero
de esos, que él amó tanto
clavado por banderillas
con un estoque en su frente?
¡Qué risa causan preguntas
que nadie ha de contestarse!
Si te preguntan, tú calla,
no digas que me has matado.
Guarda el secreto en el alma
y el sitio donde lo has hecho
se pierda con su rocío.
Ya sé que no has de llorarme,
pero quién sabe, tal vez,
un día tu has de cumplir tu deseo… y leerme,
y podrás decirte a ti,
con un orgullo indecente:
“¡Hijo puta! a este tío lo maté
y no me nombra en su muerte”.
Y si por casualidad un día por aquí pasas
yo no te pido... ¡detente!
simplemente mira allí donde estaré, enterrado indiferente,
y piensa que alguna vez tu correrás esa suerte.
Asesino:
Es tarde y ya tengo frío.
Federico:
Yo también. ¿Será esto frío
o la ilusión de perderte?
Asesino:
No te entiendo y son palabras
que me suenan maricuelas.
Dicen mis generales, y dice queipo de llano,
que eres marica,
y yo acato lo dicho por generales
y sobre todo, lo dicho por queipo de llano.
Palabras de un marica, que no sé si son palabras.
En poco rato tendrá
España un maricón menos.
¿Quieres lo ojos tapados?
Federico:
Prefiero estar presente.
Asesino:
Para que veas que soy un falangista decente,
ante este pelotón, del cual soldado soy yo
además de capitán, te doy a ti la ocasión
de hablar antes que llegue tu muerte.
Federico:
¿Me la das?
Asesino:
Hazte con ella.
Federico:
¿Serías tal vez capaz
de guardar lo que yo diga en tu mente?
Asesino:
Pierdes tiempo.
Va a aclarar, y a las dos tengo un almuerzo
con gente que es muy decente. (pausa) ¡Habla o te perforo de adentro! ¡Habla marica! Marica… habla. ¡Habla marica!
Federico:
(Pausa. Observa)
Batallón de mariquillas de soldados que han venido
a mariquillearme con cien maricas plomizos
de pólvoras los maricas, y de maricas sus tiros.
Maricas que han mancillado
las falanges de Alejandro
usándolas como símbolo
sin saber que era un marica.
y matan como maricas
al amor por pervertido,
y ciegan los ojos niños
y así no verán maricas.
Maricas que me marican
por mariquear fantasías
que tildan de mariconas
por no encontrarles sentido.
Pelotones mariquitas
que destrozan... ¡maricones!
el corazón de este hombre
con dignidad de marica.
¡Tiren al centro marica
que dio a luz obras maricas
y traten de que al hacerlo
me olvide un mundo marica.
Acribillen mis genitales
que a maricas endulzaron
y al hacerlo que me exploten
como frutillas... maricas.
Que mi sangre reproduzca
en este suelo marica
flores de colores nuevos
que las verán mis maricas.
Marica quien me ha aplaudido
marica quien me ha leído
marica quien ha luchado
contra las hordas maricas
que bárbaramente rompen
la belleza de un marica.
Marica el Dante y su mundo
y Calderón... un marica
que escribió que “todo es sueño”
y un sueño es acto marica.
Maricas los enfermeros
por sanar lepras maricas.
Galileo, el más marica,
por pretender ver redondo
un mundo cuadrangulado
por cuadrángulos maricas.
Marica el médico a palos
y marica su escribano,
¡marica penicilina
que sólo curas maricas!
Marica don Juan Tenorio
por amar él lo prohibido.
y Beethoven ¡gran marica!
que junto a Manuel de Falla
se atrevieran a dar sones
que por serlo son maricas.
Marica el crucificado
por redimir mariquitas.
marica, madre, ¡marica!
por haberme tu parido.
Marica también mi padre
por tener semen marica
y maricas mis ancestros
por engendrarnos maricas.
Y así... sumando... maricas...
veremos que en cada tumba
de humanidades maricas
sólo yacen esqueletos...
esqueletos de maricas.
Se escucha un tiro.
Apagón.
(Texto que leyó Cibrián en el Congreso de la Nación)