El monstruo sigue girando por el mundo… Luego de su paso por China, el pilarense Luciano Mansur acaba de cerrar su participación en un festival realizado en la India, adonde llevó su obra “Proyecto Frankenstein”.
Luciano Mansur presentó “Proyecto Frankenstein” en un festival internacional. Fueron tres funciones a sala llena. Calificó a la experiencia como “un antes y después”.
El monstruo sigue girando por el mundo… Luego de su paso por China, el pilarense Luciano Mansur acaba de cerrar su participación en un festival realizado en la India, adonde llevó su obra “Proyecto Frankenstein”.
A miles de kilómetros de casa, el actor, dramaturgo y gestor cultural formó parte de la 16º edición del Festival Internacional de Teatro de Kerala (ITFOK) 2026, cuya sede principal fue la Kerala Sangeetha Nataka Akademi.
Hasta allí llegó “Proyecto Frankenstein”, obra de títeres para jóvenes y adultos escrita por Mansur y dirigida por Román Lamas que desde su estreno no paró de cosechar elogios y galardones (como el prestigioso Premio María Guerrero).
En diálogo con El Diario, Mansur destacó que la obra “fue la elegida para inaugurar el festival, con lo cual había mucha expectativa y las entradas estaban agotadas a las 2 horas de salir a la venta. Eso motivaba y a la vez fue mucha responsabilidad”.
Incluso, antes de cada función debieron agregarse ubicaciones para que no quedara público afuera: “Fueron maravillosas. Vinieron a pedirme si podían permitir más gente adelante, yo lo había sugerido en un principio, con lo cual agregaron tres filas más”. Sobre esto, comentó que “la gente se sienta en el piso sin problemas, de adultos mayores a infancias. Es muy común. Dejan las sandalias afuera y entran descalzos”.
La obra fue presentada con subtítulos en inglés y en malayalam, la lengua del estado de Kerala. “La India tiene más de 20 lenguas y cada estado habla una distinta –explicó Mansur-. Entre ellos se hablan en inglés si son de otros estados del país”.
Por otra parte, en la preparación previa “estuvimos trabajando un mes antes con Renu Ramanath, que es periodista, traductora y trabaja en los medios de India”.
Asimismo, destacó que la actriz y gestora cultural Florencia Mendizábal “hizo un trabajo extraordinario de traducción y operación técnica. En cabina tenía que encargarse del sonido y dar pies de luces y subtítulos a dos personas distintas”. Y añadió: “Fue fundamental para poder comprendernos más profundamente con el pueblo indio. Si bien hablo inglés y me manejo con facilidad, para nivel profesional estaba ella”.
“Proyecto Frankenstein” llegó al festival “porque dentro de mis trabajos –explicó el pilarense- soy productor y gestor cultural. Hubo una apertura de recepción de proyecto con una temática particular, ‘Voces en silencio’, y creí que la criatura de Frankenstein es una figura central dentro de esa premisa, cuando Mary Shelley logró semejante clásico”.
La edición -realizada en la ciudad de Thrissur, del estado de Kerala- contó con artistas y compañías de Palestina, Armenia, Israel, Japón, Dinamarca, España, Brasil y varios estados de la India. En este sentido, el actor aseguró que “fue muy fuerte ver la obra de Palestina, junto a las palabras finales de su directora. Se trataba de un oficial que irrumpía en la casa de una mujer palestina. De hecho a otro elenco palestino le negaron la visa, su obra se llamaba ‘The last play in Gaza’ (‘La última actuación en Gaza’), pero no pudieron viajar. Y eso fue fuerte para toda la comunidad del festival”.
Además de las funciones, la delegación argentina tuvo un día de conversatorio sobre el proceso de construcción, el modo de trabajo en nuestro país, el arte, la educación y el contexto político.
Luego de su paso por la India, Luciano Mansur no dudó en afirmar que “para mí fue una experiencia trascendental en un sentido amplio: espiritual, de trabajo artístico profesional y del valor del arte argentino. En Kerala aman a Messi y Maradona, así que cuando nos preguntaban de dónde éramos y decíamos ‘Argentina’ era una fiesta”.
Por esto, “me va a llevar tiempo hacer una bajada, creo que es un antes y un después esta experiencia”. A su vez, comentó que “la comida o la vegetación son totalmente distintas a Occidente. Nada conocido. De hecho, todo se come con la mano derecha, no hay cubiertos, sólo una cuchara para servir”.
Por último, recordó que su paso por tierras tan lejanas “me conectó mucho con mi abuela libanesa y la cultura del Líbano, porque me crié en una familia de ese país”.
