Literatura

Soy Mano: La última

Por Chino Méndez

23 de marzo de 2024 - 09:58

Durante los últimos cuatro años y medio ha sido este un espacio en donde volcar mi mirada, mis sensaciones ante aquello que observé en situaciones y personas que van y vienen por nuestras calles, por nuestros barrios. He podido camuflar, entre palabras que contaban algunas cuestiones, mucho de lo que habitó en mí. La gratitud es enorme. Son momentos de nuevos desafíos que ocuparán muchas horas, hasta de descanso, también es un ciclo de cambio de piel, de modificar para no repetirme a mí mismo. Hace algún tiempo que no me gusta lo que veo en la calle y no me refiero sólo a la economía, sino sobre todo a lo que no acontece, la falta de novedad. Claro que esa inconformidad es nada más que una mirada, que tal vez apunta hacia un espejo, quiero decir que quizás sea yo, desde mi lugar, el carente de innovación contestataria, el que con pucho en mano no hace movimiento alguno y que se reitera de la misma manera sobre los mismos asuntos hacia las mismas personas. Por otra parte, entiendo que ha cambiado el modo de transmitir, la inmediatez y la tensión que se le exige a las cosas nos impone una nueva búsqueda en el lenguaje, una reinvención que nos permita procesar y emitir aquello que tenemos para contar y que en verdad tenga llegada. Muchas de mis certezas han de sobrevivir a este paradigma de la agresión que alaba lo efímero, otras verdades sin embargo caerán como moscas. Suelo desconfiar de las personas que piensan absolutamente igual a pesar de las patas de gallo que nos dibuja el tiempo.

Pero aunque me parezca que haya que cuestionar(se) algunos modos y actitudes, hay contenidos que no toleran objeción alguna, y que provocan hasta rabia tener que salir a argumentar el qué y el por qué. Por ejemplo, esto de salir a contestar que fue una dictadura cívico militar para implementar un modelo económico y no una guerra contra el terrorismo, y que fueron 30.000 los desaparecidos. Que los genocidas tienen que estar presos. Es cierto que para hacer mierda la economía ya no son necesarias las dictaduras, a las pruebas me remito, para eso bastan las plataformas de entretenimiento y las redes sociales. No nos dimos cuenta y nos sacaron los libros de las manos y nos pegaron a las pantallas que nos imponen canciones, modas y nos atomizan. Nuestra preocupación pasa de ser de cuántos miraron la boludez que subimos, a que no tenemos qué morfar o cómo se van a curar a nuestros viejos y las culpas van hacia donde nos dicen. Así digitan subjetividades, así nos afanan la juventud que ya no cuestiona, así tampoco elegimos nada. Este sábado, en la vigilia de IntegrArte, les esperamos para reivindicar y renovar aquella lucha, que, aunque de otro modo, debe ser la misma.

Para terminar, a El Diario Regional y a los lectores todo mi agradecimiento, ojalá nos encontremos en otra etapa, con más tiempo y una nueva mirada.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar