Al Teatro Colón, desde las butacas a soñar con su escenario
Albertina Ferrucci, joven cantante lírica de Pilar, ingresó al Opera Studio del histórico espacio cultural. Viene de formarse 4 años en una de las academias más prestigiosas de EE.UU. “La vida del artista es una montaña rusa”, asegura.
Albertina Ferrucci se prepara para el Opera Studio del Teatro Colón.
Cuando era una nena de apenas 5 años, el mejor plan paraAlbertina Ferrucci era ir alTeatro Colón de la mano de su abuela, una exbailarina. Ahora, la joven pilarense de 23 años está a las puertas de un sueño: fue admitida en el Opera Studio del histórico escenario porteño.
El pasado lunes, la joven brindó su concierto de cierre en la academia neoyorquina, una velada por demás emotiva que llevó como nombre “Carta a Buenos Aires” y que incluyó interpretaciones de Debussy, Puccini, De Falla, Gardel, Piazzolla y Ángel Mahler, el gran mentor de Albertina, fallecido en 2025 cuando aún tenía mucho para dar.
Ahora, las valijas están listas y la pilarense se prepara para su desafío en el Colón.
Albertina Ferrucci BN
Albertina Ferrucci viene de formarse cuatro años en The Juilliard School de Nueva York. El nuevo desafío es el Teatro Colón.
Aprendizaje
“Estos cuatro años en Juilliard se pasaron muy rápido, pero fueron inolvidables”, asegura Albertina en diálogo con El Diario desde Nueva York. No obstante, su cursada terminará a fines de mayo y casi de inmediato deberá sumarse al Opera Studio del Teatro Colón.
La cantante lírica afirma que “estoy reflexionando todos los días, va a ser un gran cambio. Me llevo muchos amigos y enseñanzas de Juilliard, como la responsabilidad que insume ser parte de un elenco de ópera, o la fonética y el manejo de varios idiomas”, algo esencial para su rubro.
Pero, quizás lo más importante de haber vivido sola en el exterior todos estos años, es haber descubierto “cuál es el rol que quiero tener como artista, más que como cantante. Es un estilo de vida y la vida del artista es como una montaña rusa”.
Volver
En cuanto al regreso al país, Ferrucci indica que entre las opciones “no estaba mal la de volver a Argentina. Cada vez que volvía tomaba clases con maestros que forman parte del Opera Studio y me sentía muy cómoda. La directora es Verónica Cangemi, a quien admiro mucho, es una gran persona y sabe acompañar muy bien a los artistas”.
“No hay muchos chicos que a los 5 años los lleven al Colón, pero con mi abuela fui 15 o 20 veces antes de que se generara mi propio interés”, recuerda Albertina, dando por sentado que el ingreso tiene además un componente emocional indudable más allá de su carrera.
“Siento que estoy cumpliendo sueños, mi abuela fue una gran bailarina, estuvo en muchos lugares, pero no logró entrar a la compañía del Teatro Colón”, comenta.
Aunque prefiere no precipitarse, palpita que “cantar en ese escenario debe ser una experiencia mágica, pero voy día a día y paso a paso. Por el momento, estoy muy ilusionada con aprender de todos los maestros del Opera Studio”.
La voz imparable
A los 12 años, Albertina empezó a tomar clases de canto en el Conservatorio Grassi, ubicado en el shopping Las Palmas del Pilar, dirigido por Dolores Stabilini y el ya mencionado Mahler. Antes fue una nena de múltiples actividades extraescolares (es egresada del Colegio Saint John´s), como patín, ballet y equitación.
“A los 12 no estaba muy convencida de cantar en público- recordaba en un reportaje con El Diario en 2021-. Recién al año siguiente mi maestra de canto me propuso entrar al grupo de teatro musical, donde hicimos ‘El jorobado de París’, de Mahler y Pepe Cibrián”. Ese fue su descubrimiento del canto lírico, lo que la llevó a profundizar con clases particulares.
Mientras tanto, “Ángel me escuchó en varias muestras y me apadrinó. Primero me convocó para un concierto en Palmas y después en el teatro Gran Rex. También me introdujo en la ópera”.
La bisagra llegó con la convocatoria para protagonizar “Ana Frank, el musical”, lo que sería el debut teatral para Albertina: por su tremenda performance ganó el Premio Hugo -el más prestigioso del teatro musical- como “Revelación femenina”.
Al año siguiente llegó la admisión a Juilliard, experiencia que llega a su fin luego de cuatro años inolvidables en la Gran Manzana.
Lo que viene será igual de grande: el Teatro Colón, nada menos, aquel lugar que visitaba cuando aún ni siquiera estaba en la Primaria.
Con el “tío Ángel” en el corazón
El recordado Ángel Mahler fue uno de los primeros que confió en el talento de Albertina Ferrucci y la impulsó a comenzar una carrera en las artes.
Por esto es que la pilarense asegura que “lo tengo presente todos los días, era como un tío para mí. Por eso en mi recital de graduación incluí un tema de ‘Drácula’, era una persona fantástica”.
A su vez, indica que “a los 12 años nunca me había puesto a escuchar a la música clásica en serio, él me enseñó a encontrar esa sensibilidad que yo tenía por el arte”. Y cierra: “Son miles de recuerdos, desde en un escenario hasta las charlas. La verdad es que extraño muchos sus consejos sobre la música y vida”.