Silvio Braschi

Un cura hiperactivo, apasionado por la historia y creador de un colegio

Fue párroco de Pilar entre 1920 y 1953. Bajo su “mandato” se finalizó la iglesia. Fundó la escuela parroquial, buceó en nuestros orígenes y hasta está relacionado con una famosa pizzería.
sábado, 16 de octubre de 2021 · 19:43

Por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com

Apegado a la devoción a Nuestra Señora del Pilar, la ciudad fue históricamente muy cercano a la actividad religiosa y sus principales promotores, los curas párrocos.

En el largo listado de sacerdotes que estuvieron al frente de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, algunos se mantuvieron por décadas y dejaron huellas imborrables, como el presbítero Silvio Braschi.

A él se le debe la finalización de la obra del templo, la puesta en marcha del colegio parroquial (hoy Madre del Divino Pastor), los primeros trabajos historiográficos sobre Pilar y, por si fuera poco, hasta el nacimiento de la pizzería La Gringa…

De acuerdo a investigaciones del historiador Aldo Beliera, Damiano Doménico Silvio Braschi nació el 24 de mayo de 1878 en Mercato Saraceno, municipio de la provincia de Forli-Cesena, Italia. Sus padres eran Giuseppe Braschi y Carolina Farneti.

Ya ordenado como sacerdote, se decidió a emprender su obra en la lejana Argentina, arribando a Pilar en 1920 para hacerse cargo de la parroquia céntrica. De seguro, ni él pensaba que su actividad en el pueblo se extendería durante más de 30 años.

Activo

Lo cierto es que, de inmediato, Braschi demostró ser una persona de acción, comprometida con la vida social y religiosa de la ciudad a la que había sido destinado.

Apenas un año después de su llegada, en 1921, se concluyeron las obras de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, cuya construcción había empezado un siglo antes… Así fue como se construyó la segunda torre (la derecha, mirando desde el interior hacia afuera), agregándole al edificio un toque de barroco italiano. Los trabajos fueron conducidos por Ángel Alonso Reyes y el arquitecto José Villa.

A su vez, como apunta el profesor Alberto Marzano, durante los años en que el templo estuvo a cargo del sacerdote, la imagen de Nuestra Señora del Pilar fue restaurada, mientras que el manto de tela y el pelo natural fueron reconstruidos en yeso.

Asimismo, según “Pilar, un libro de historias”, uno de los tesoros de la iglesia local es su Vía Crucis, confeccionado a mediados del siglo XIX. Solo se conserva uno similar y está… en Forli, casualmente (o no) la tierra natal de Braschi.

Educación

Fue en ese entonces, a principios de la década del ‘20 que se abrieron las puertas del colegio Nuestra Señora del Pilar, dependiente de la parroquia. En sus primeros años tenía una capacidad para 100 alumnos, aunque el cura no daba con un grupo de religiosas que pudiera conducir a la institución educativa.

Todo cambió en 1931, cuando por un amigo supo de la llegada al país de un grupo de monjas casi adolescentes, arribadas desde España. Tras visitarlas en Capital, las partes se pusieron rápidamente de acuerdo y a las pocas semanas las religiosas (miembros de una congregación fundada por la catalana María Ana Mogas) arribaban a Pilar. Con los años, el colegio se convertiría en el Instituto Madre del Divino Pastor.

Al escribir sus memorias, una de las hermanas, Sagrario Gayoso, recordaba que “la parroquia de Pilar era muy extensa. Mucho trabajo para un solo sacerdote. Cada domingo se tocaba el armonium en la misa y se tenía un coro parroquial de señoritas. Cada religiosa atendía al orden durante la Misa y sobre todo cuidado de los niños en la misa de 10. Todos los domingos del año, catecismo de 4 a 6 de la tarde, a veces con mucho calor. Así durante 15 años. En el mes de agosto se empezaba el catecismo de la primera comunión que se hacía el 12 de octubre”. En cuanto a esta fecha, Braschi había formado una banda infantil de música para amenizar las Fiestas Patronales.

Historiador

Además de llevar adelante sus tareas como sacerdote, Silvio Braschi fue también un destacado historiador que difundió documentos y detalles de los primeros tiempos del Partido, en general a través de una publicación de la época, el periódico quincenal “Criterio”.

Beliera afirma que al sacerdote “debemos las primeras noticias del pasado de la localidad, por él conocimos a María Cabezas, donante de la imagen y del predio donde se edificó la Capilla que dio esencia a un caserío, después a un pueblo y más luego a una gran ciudad”. Dichos documentos de gran valor habían sido donados a Braschi por el arquitecto Mario Buschiazo.

Su actividad como cura párroco cesó en 1953. Un año más tarde arribó a Pilar el matrimonio compuesto por el polaco Casimiro Hykalik y Elvira, su esposa italiana. Feligreses de las misas de Braschi, al poco tiempo descubrieron que él y Elvira eran parientes. Se convirtió en padrino de José, hijo de la pareja, y los aconsejó para elegir su casa. Poco tiempo después fundarían la pizzería La Gringa, un emblema de Pilar.

Ya sin cargos que ocupar, Silvio Braschi dejó el país y decidió volver a su Italia natal, donde falleció en 1963, con la satisfacción de haber cumplido con su labor y mucho más en el pueblo que lo cobijó durante más de 30 años.

 

Homenajes
En 1970, más precisamente el 12 de octubre, quedó inaugurado el Hogar de Ancianos “Silvio Braschi”, ubicado en Tucumán y San Martín, obra encarada por la familia Domenech. Además, una de las calles del centro de Pilar lleva el nombre del presbítero.
 

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Comentarios

17/10/2021 | 23:29
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El Padre Silvio Braschi casó a mis padres; en su memoria, honor y gratitud, mis padres bautizaron con el nombre Silvio a mi hermano mayor. Gracias Padre Silvio por tanto.