Cuentos de cuarentena

Crimen

jueves, 16 de julio de 2020 · 15:52

Dejando atrás las horas inciertas, apuró el paso: redobló la marcha hacia la espesa bruma y en medio de la noche sintió el frio en su rostro. El calor de su cuerpo, se perdía por su boca como una nube blanca evanescente y sintió, entonces, el arma helada en su bolsillo. La puerta de la habitación se encontraba entreabierta y la penumbra amarilla tenía su sentido en una pequeña vela de cebo. Empuñó el arma; dudó por un instante y sin embargo arremetió contra el destino pactado de aquel infeliz, que yacía borracho sobre su cama sucia y revuelta, disparando dos veces. El estruendo pareció eterno y el eco de las explosiones se diseminó por toda la ribera. De repente la vela se apagó y un quejido atroz resonó en la habitación; sintió un ardor en su cuerpo y en ese momento recordó, aterrorizado, que aún no había cargado el arma: lo último que pudo observar, fue como encendían de nuevo la pequeña vela y el arma humeante del borracho, que había abandonado su cama sucia y revuelta.

 

Daniel Magariño.

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