Tribuna del lector: ¡Sí a la democracia! ¡Sí a la libertad!

por Santiago Rodríguez Alí*

26 de marzo de 2016 - 00:00
“La memoria nos ayuda a iluminar el presente y a generar el futuro en la vida de los pueblos y en nuestras propias vidas. La historia es memoria de la vida de los pueblos, que se fue construyendo en el tiempo, entre luces y sombras, entre el dolor y la resistencia...” (Fragmento de la carta de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, con respecto al 30º aniversario del golpe militar.)
Se cumplieron 40 años del Golpe de Estado de 1976, aquel que no solo desgarró el orden constitucional, sino que significó la irrupción de un período nefasto de nuestra historia y uno de los capítulos que la humanidad preferiría omitir. Estamos haciendo una referencia ineludible a esa herida que dejó una cicatriz horrenda en lo profundo de la idiosincrasia del pueblo, y que nos recuerda que la Argentina muchas veces duele, porque nos dolió.
Fue desde el terrorismo de Estado, en las altas cúpulas del poder, que se trazó un siniestro plan donde miles de argentinos fueron perseguidos, secuestrados, presos, torturados, asesinados… Y aun hoy miles siguen desaparecidos, entre las sombras y el dolor.
Debemos asumir cabalmente el compromiso cívico de la construcción de conciencia de una nación, nuestra nación. Y entonces, ¿quién es mejor que los radicales para abocarse a la tarea, si el espíritu democrático y republicano hace a la verdadera esencia de nuestra identidad?
El radicalismo es más bien una ética, una filosofía. Ser radical es tener un respeto inquebrantable por la dignidad humana, y un culto abnegado por la vida. Estamos llamados a moralizar el poder.
Es este también un llamado a todos los argentinos: terminemos con las mezquindades políticas que buscan eclipsar la sustancia de semejante jornada, que se apropian de la plaza de todos los argentinos pretendiendo dirimir quién entra y quién no, como nunca debimos permitir que ocurriera. Es tiempo de hacer valer nuestros principios y nuestra identidad. Y dejamos establecido desde ahora que la construcción de esa conciencia que pregonamos se hará entre todos y todos juntos. Seremos los argentinos juntos que estaremos construyendo nuestra historia con memoria.
¡Radicales! Tomemos las banderas que nos son propias, y terminemos con esa errónea idea fundacional, también en materia de los DD.HH. Tomemos esas banderas, para recordarle a la Patria quiénes lucharon contra los leones cuando estaban en la jungla y con dientes afilados, y no cuando estaban viejos en la jaula. 
Sólo entonces podremos dar por satisfecho el Nunca Más que tanto nos honra, y que debemos plasmar a diario. No dejamos de reclamar por los desaparecidos de ayer y los desaparecidos en democracia en los últimos años, como es el caso de Julio López.
No dejamos tampoco de reclamar por las víctimas de la guerrilla (Montoneros y ERP) y del terrorismo de Estado previo a 1976. No dejamos de reclamar por nuestra soberanía en sentido pleno, para no olvidar la participación de países centrales durante la dictadura, exigiendo de todos ellos una apertura completa de archivos y su colaboración para la verdad y la justicia.
Si queremos paz, busquemos justicia. Si queremos justicia, defendamos la vida. Si queremos la vida, abracemos la verdad. Y si queremos verdad, recordemos con memoria.

*Presidente de la Juventud Radical de Pilar. 

 

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar