Correo de lectores

25 de febrero de 2016 - 00:00

Cuando la seguridad dependía solo de las comisarías


Sr. Director: 
Es triste vivir esta realidad, triste tener que vivir encerrados, ya nada alcanza: candados, alarmas, cámaras de seguridad, perros, garitas, cercos, ya nada alcanza, la delincuencia está un escalón más arriba. Es triste tener que decirles un “no” tajante a nuestros hijos cuando nos piden salir a jugar con un amiguito a la vereda o tener que caminar media cuadra al kiosco y estar mirando para todos lados. Y cuando debemos salir a trabajar, caminar 10 cuadras y rezar para poder regresar a la noche a cenar con nuestra familia.
Hay algo que me hace pensar, cuando la seguridad dependía solamente de las comisarías ¿no estábamos mejor? Teníamos un problema, hablábamos directamente con el responsable, nos mandaba a los policías conocidos del barrio, los veíamos pasar y pasar con los patrulleros, los policías conocidos ya sabían cuáles eran los delincuentes del barrio y las miradas estaban puestas ahí.
Veíamos allanamientos de emergencia en donde se recuperaban las cosas robadas, nos sentíamos más seguros. Ahora, con estos nuevos sistemas, todos los días alguien nuevo. ¿Cómo pueden conocer los lugares críticos? ¿Cómo podemos confiar en contarle los lugares de venta de drogas, etc., etc., si ni siquiera los conocemos?
Todos los días alguien nuevo en la calle. Ya no es como cuando la seguridad dependía solamente de las comisarías que solicitábamos más patrullaje en un horario determinado y ese mismo día estaba solucionado. Ahora no sabemos a quién recurrir, hay que pasar distintas postas para llegar al área correcta y aun así no obtener respuesta.
¿Será que todos estos cambios fueron beneficiosos o perjudiciales para los vecinos de Pilar? ¿O falta un ajuste? ¿Tan difícil es destinar un poco de personal y un móvil para que los manejen las comisarías con los vecinos?
Ahora hablamos con el policía conocido del barrio y la frase se repite una y otra vez: “no tenemos personal, no tenemos móviles, el móvil está roto, por más que lo intentemos no tenemos los recursos para hacerlo, si sacamos el único personal que tenemos a la calle ¿quién vigila a los presos?” 
Qué triste es vivir esta realidad y lo peor de todo es que no se ha solucionado nada y estamos de mal en peor.

María Gladys Mercado ([email protected])

Pedido de ayuda

Sr. Director: 
Hago un llamado solidario. Tengo dos chicos en secundaria y no puedo comprar los útiles escolares y los uniformes. Soy una persona sola, mi sueldo no me alcanza. Con este cambio de gobierno los pobres no pueden vivir más. Un cambio bárbaro, vas a pedir y nadie te ayuda. 
La persona que tenga un corazón bondadoso, vivo en Leguizamón 825, barrio San Alejo. Mi número es 1154201589. Desde ya muchísimas gracias. 

Matilde Piñeiro, DNI 17.775.315

Hay que fumigar ya

Sr. Director: 
A través de este medio quiero dirigirme al señor intendente Nicolás Ducoté. Urgente, hay que fumigar ya, que el dengue no avance. La Escuela Nº 45 de Villa Morra, entre las calles Posadas, Necochea, Soler y Juan B. Justo, está rodeada de cunetas con agua estancada. Hay una placita de juegos para las familias (niños, mujeres embarazadas).
Ojo con estas temperaturas y los desagües tapados por la mugre que tira la gente; es un foco de enfermedades. Vecinos, ayuden también para tener un Pilar más limpio y libre de enfermedades. Gracias.

M.C. Chlubny, DNI 10.183.616
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