por Alejandro Lafourcade
“Me tocaron todos los cambios habidos y por haber, pero el balance es positivo”, expresa mientras transita sus últimas horas en la docencia Sara Cufré, profesora y directiva que mañana le dirá adiós a las aulas luego de una extensa carrera.
En 1989, Sara se convirtió en la primera mujer en ser rectora del secundario del Instituto Verbo Divino, colegio que luego de un comienzo reservado para seminaristas fue abriéndose a la comunidad. Su llegada, hace 25 años, sacudió algunas estructuras.
“Egresé como maestra normal en el Instituto Almafuerte –reseñó en diálogo con El Diario-, comenzando mi carrera en escuelas como la 26, la 4, la 35, el Modelo, el Madre del Divino Pastor y el mismo IVD”. Cuando en el Verbo se abrió el profesorado, se inscribió en Historia y Geografía y cambió la primaria por los chicos más grandes.
Luego, comenzó un recorrido en escuelas de Escobar y Matheu. En 1986, en tanto, ingresó al Tratado del Pilar y en 1994 a la Técnica 1, colegios que también dejará.
Rapidez
Todo cambió cuando “un buen día de febrero de 1989 acompañé a un sobrino al Verbo para que pague la cuota y me ofrecí como profesora. Me recibieron el padre Luis Wilieczko y Antonio Urquijo, llené un papel con datos y ni bien llegué a casa me llamó el padre”.
En el IVD estaban sin rector ante la salida de Antonio Sastre. “No sabía que se buscaba directivo, quería ser profesora porque estaba cansada de viajar hasta Escobar. En la entrevista nombré a todos los sacerdotes que conocía -Valerico, Albino, Arnoldo y demás-. Yo ya había sido maestra y conocía a la escuela”. Así se le ofreció dirigir la secundaria, siendo la primera mujer que ocuparía ese puesto desde la fundación del colegio, a finales de los ’40.
“Tenía mucho miedo por dirigir en un colegio con tanta trayectoria –reconoce-. Además, en los ’90 se produjeron muchos cambios en la educación, desde las notas con letras hasta la llegada del Polimodal”.
Obstáculos
Sara asegura que “tenía que luchar por ser la primera mujer y además de Pilar, ya que siempre habían dirigido la secundaria hombres que venían desde otros distritos”, agregando que “había reticencia en general. Los padres me veían muy joven y me querían pasar por arriba. Ser pilarense hizo las cosas más difíciles, aunque parezca mentira, por tomar decisiones con familias a las que ves todos los días… Al primer mes me quise ir y el padre Luis me contuvo, se jugó por mí”.
Ante el inminente retiro, la docente –que luego de dos décadas se corrió a la vicedirección- reconoce no tener “ni idea de lo que voy a hacer a partir del lunes… Tengo ganas de seguir estudiando, me ofrecieron trabajo, pero voy a ver. Quiero disfrutar el tiempo que hasta ahora tenía condicionado por los horarios”.
Mientras tanto, afirma que de la docencia “me llevo mucho, el balance es positivo, y las demás situaciones ahora son solo anécdotas”.
La frase
“Ser pilarense hizo las cosas más difíciles, aunque parezca mentira, por tomar decisiones con familias a las que ves todos los días…”
Pasado de reina
En 1973, la docente se consagró Reina de las Fiestas Patronales representando al Verbo. “Estaba estudiando el profesorado y me lo pidieron los chicos de esa promoción. Si ganaban por la carroza o la reina, les daban dinero para irse de viaje de egresados”. Sara recuerda que “hicieron una carroza espectacular y ganamos los dos premios. Eso sí: no dimos la vuelta en la plaza por temor a una pelea con los chicos del Tratado”.
