Jonatan Treise tuvo su última función en el Rancho. El base de 41 años, que quedó en la vitrina grande de la historia del deporte de Pilar, se despidió de las canchas de básquet en una noche de viernes muy emotiva. El final a su carrera profesional fue compartiendo juego con sus hijos Benjamín y Benicio, además de sus excompañeros de Atlético Pilar como de Liga Nacional, en la que compitió por más de 20 temporadas.
La familia del básquet local acompañó en la noche despedida del crack de Pilar, apoyando la causa solidaria que propuso Jony de colaborar con alimentos no perecederos por la entrada libre y gratuita.
La última bola
Las tribunas se fueron completando y a la hora señalada, los animadores y la música comenzaron a darle calor a un gimnasio que fue tomando clima de fiesta.
Los protagonistas fueron ingresando a la cancha pasando por un arco con globos y los clásicos colores rojos y blancos de Atlético. Entre las figuras que compartieron cancha con Jony en la elite del básquet nacional estuvieron Maximiliano Stanic, Sebastián “Negro” Acosta, Diego “Manteca” Prego, Pablo Barrios, “Paco” Festa, Franco Smagnoti, entre otros, como también aquellos que estuvieron en sus inicios en el Rancho como Martín Pérez Bodria y Cosme “Vasco” Iribarren. Otros no estuvieron en cancha pero acompañaron con aplausos desde las tribunas.
El partido, que fue una excusa perfecta en el cierre de la gran carrera de Jony, terminó 104-103. Lo protagonizaron las exfiguras de LNB y las inferiores del club. Treise intercambió camisetas y hasta se dio el lujo de jugar con sus hijos. Hubo show de volcadas, tiros desde mitad de cancha y hasta las bandejas más
Dos personas que marcaron el crecimiento como jugador de Jony fueron los entrenadores Juan Manzi y Rubén “Tati” Montani, quienes lo guiaron en las inferiores. También fueron de la fiesta y apostados sobre un rincón del gimnasio, los reconocidos hinchas del Rancho como Sergio “Vasco” Cataini y Edgar Toppazzini.
Tras el partido llegó el momento más emotivo de la noche, con un Treise cargado en lágrimas, sobre todo después de las palabras de su hijo Benjamín, cerró su despedida con un “muy feliz de haber disfrutado de este deporte tan maravilloso, de compartir momentos únicos, de defender estos colores que tanto amo, muchas gracias a todos por venir”.
Punto final para una de las grandes glorias del deporte de Pilar, que desde el básquet demostró su constancia y perseverancia, su lucha constante por superarse y sostenerse por más de dos décadas en la elite nacional. Aunque como anticipó no dejará el básquet sino que seguirá ligado pero fuera de la cancha.