Asesino al volante
Sr. Director:
Como tantos hay, como el que hubo aquel 26 de febrero de 2010, cuando Pedro O. Wigandt se disponía a cambiar un neumático de su vehículo, estacionado en la banquina de ruta Panamericana Ramal Pilar-Campana (mano a Provincia), en el kilómetro 56,500, un depravado lo atropella y lo abandona, quedando vestigios de ambos vehículos tirados en el lugar a raíz de lo sucedido, y huye como un gran cobarde.
¿Qué podemos esperar de estos asesinos? Que no muestran su cara y siguen siendo asesinos anónimos, destructores de familias.
Intentamos pensar que a esos, algo se les debe destruir ¿Su alma? ¿Su conciencia? (si la tienen) ¿O solo son almas perdidas que destruyen y nada más?
Difundimos, una vez más, en este cuarto aniversario de la desaparición física de Pedro, y a estas instancias solo nos queda esperar a la justicia divina que le llegue a cada uno de los injustos.
Hoy Pedro descansa en paz junto a su madre, quien partió de este mundo sin encontrarse con la verdad terrenal.
La ausencia de Pedro fue, es y nos será tan grande como la herida que no cierra cuando se llega a la verdad por falta de justicia del hombre.
Por eso creemos en la justicia divina que es perfecta, de la que nadie puede escapar, como escapó aquel asesino cobarde en esa mañana tan cruel de aquel 26 de febrero de 2010.
Otilia Ester Weigandt, DNI 10.602.582.
Agradece a sus nietos
Sr. Director:
Escribo esta nota para agradecer a quien me salvó la vida, mi nieto Diego de solo 13 añitos. El día 13/01/14 mi hija me llama varias veces por teléfono. Como no contestaba, manda a Dieguito, viven a 5 cuadras de mi casa.
Diego llega y me encuentra tirada en el baño, ensangrentada y desmayada. Con una actitud muy valiente me levanta, me cubre y me lleva a la cama (yo siempre inconsciente).
Llama urgente a la mamá y tía, las cuales llaman a la ambulancia. Estuve bastante mal por cuatro días, en
los cuales Diego no quiso separarse de mí como tampoco mis otros nietos que dormían en el piso. Se turnaban para dormir, me daban los medicamentos, me llevaban al baño.
Quiero decirles a todos que me siento muy orgullosa de ellos y les doy las gracias a Marcos (16 años), Yasin (14), Luciana (14), Samira (6), Ethan (5), a mis hijos, familiares. Gracias a los médicos del hospital, mi médica de cabecera Dra. Vázquez, a Silvia Petraglia, las chicas del laboratorio bioquímico Pilar, gracias.
Abu Ely DNI 11.760.481
