Adiós a Chichita Fortez, la docente que marcó una época

Falleció en la madrugada del domingo a los 84 años, con una larga y reconocida carrera en sus espaldas. Fue maestra de grado, directora y profesora de nivel secundario. Un personaje de Pilar.

18 de noviembre de 2014 - 00:00

“Fue una de las profesoras más recordadas que tuvimos en el Almafuerte porque, fundamentalmente, era una gran persona. Siempre cerca de los alumnos, escuchándote y hasta permitía bromas. En todo eso era diferente a los otros docentes y además era una muy buena profesora”. Palabras más, palabras menos, así recuerdan a Edith Chichita Fortez todos los alumnos que pasaron por sus manos, tanto en primaria como en la antigua secundaria.

Y así también, como la gran persona que fue, la recuerdan todos los pilarenses que tuvieron el gusto de conocerla. Falleció este domingo a las 2 en la clínica Fátima de Pilar. Sus restos fueron velados en la casa Ponce de León, desde donde ayer partieron hacia su última morada en el cementerio Memorial.

Multifacética, comprometida con su trabajo y con sus valores. Y además siempre bien arreglada, con su clásico rodete apuntando al sol. Así la describen todas las personas que se cruzaron en su vida.

Había nacido en 1930 y era hija de Adela López y Miguel Trinidad Fortez, uno de los padres del periodismo local. La docencia fue su gran pasión. En una nota con El Diario de 2008, recordó que en sus comienzos desempeñó funciones en la zona de Empalme (así se conocía a la hoy Fátima), hasta donde llegaba en el carro del lechero en los días de lluvia. A pesar de las carencias, hablaba maravillas de aquella experiencia y aseguraba  que la chance de convertirse en directora de la Escuela Nº 18 de Villa Morra le llegó “gracias a los puntos que me dio trabajar en la escuela de Empalme”.

En aquel entonces, Villa Morra tenía calles de tierra y la escuela era casi rural. Fue una experiencia enriquecedora para Chichita, que fue la primera autoridad del colegio y lo moldeó con su reconocida mano.

Ese puesto lo dejó para hacerse cargo de la Escuela Nº 26 del centro de Pilar, otro establecimiento al que durante largos años supo imprimirle su impronta. También fue docente del nivel secundario, ejerciendo en el Instituto Almafuerte, que fue el primer colegio de ese nivel que se abrió en el distrito. Y durante algunas temporadas fue el único.

Con la creación del Instituto Parroquial y a partir de la estrecha relación que la unió con José Ramón de la Villa, cumplió funciones administrativas. El propio párroco, la consideraba uno de los motores del establecimiento.

En 1964 participó de la primera experiencia de radiodifusión en Pilar, esa de la que el 3 de octubre pasado se cumplieron 50 años.  Chichita hizo las veces de locutora.

En los últimos años, ya no se la veía tanto por las calles o por aquellos lugares que solía frecuentar. Pero el respeto y el cariño ganado durante una vida enseñando conocimientos y repartiendo amor, nunca se olvidan.

 

El mar  

Su prima, la locutora y periodista Liliana Fortez ayer la evocó con emoción. La recordó como la impulsora de la Escuela 26, donde llegó a dar clases en aulas-tranvía. A su vez reveló cuál era una de sus pasiones: “A ella le encantaba el mar. Cada vez que podía, agarraba el auto, subía a sus padres y se iba a Mar del Plata”.

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