El debate por reelección de los intendentes, trabado entre internas de difícil resolución, podría encontrar una salida en el ámbito más cercano y, hasta hace poco, más inesperado: los concejos deliberantes de los 135 municipios.
Un proyecto propone que la Legislatura deje en manos de cada municipio la decisión sobre el límite de los mandatos. Autonomía municipal y negociación política en un año bisagra.
El debate por reelección de los intendentes, trabado entre internas de difícil resolución, podría encontrar una salida en el ámbito más cercano y, hasta hace poco, más inesperado: los concejos deliberantes de los 135 municipios.
La idea no tiene autor identificado ni adquirió todavía forma de proyecto en la Legislatura, aunque todos le adjudican su impulso al peronismo. Viene rodando en los últimos días y se hace más robusta con cada consulta.
En síntesis, la iniciativa apunta a que, en lugar de modificar la ley provincial que prohíbe a los intendentes ir por un tercer mandato consecutivo, se deje en manos de los concejos deliberantes esa resolución. La autonomía municipal en su expresión más plena.
El argumento está basado en el mandato del artículo 123 de la Constitución Nacional, que obliga a las provincias a garantizar la autonomía municipal en lo institucional, lo político, lo administrativo, lo económico y lo financiero.
Una de las claves para que el proyecto pueda aprobarse es el mecanismo que se les impondrá a los concejos deliberantes para tomar la decisión de limitar o no las relecciones. Sobre todos, en la mayoría que será requerida para aprobar la ordenanza.
Hasta ahora, se evalúa que sería necesario exigir los dos tercios de los miembros de los legislativos municipales, la mayoría más agravada posible. En el caso de los Municipios con 24 ediles –el número máximo previsto en la Ley Orgánica Municipal bonaerense- se necesitarían 16 votos para que la norma se apruebe, independientemente de los concejales presentes el día de la sesión.
Más allá de las excepciones, como el caso de Pilar, donde el peronismo cuenta con 16 de los 24 ediles, en la mayoría de los recintos los oficialismos se verán obligados a negociar, lo que le dará a las oposiciones locales un rol de fortaleza que en la mayoría de los escenarios no consiguen construir por sí mismas.
Actualmente hay 80 intendentes de un total de 135 -casi el 60%- que se encuentran inhabilitados para competir en 2027 si la ley no cambia. La restricción afecta a 51 jefes comunales del peronismo, 16 de la UCR, 7 del PRO, 5 vecinalistas y uno de La Libertad Avanza.
El Gran Buenos Aires es el epicentro del problema: de los 40 distritos que componen el Conurbano, 28 tienen mandatarios con “fecha de vencimiento”.
Recientemente, el intendente de Pilar, Federico Achával, se expresó públicamente a favor de a pedir que la Legislatura abra el debate, argumentando que “la gente debe elegir libremente” y advirtiendo el peligro de un recambio masivo de intendentes sin experiencia previa de gestión.
Mientras las negociaciones avanzan en la provincia, varios intendentes ya estudian la posibilidad de saltearse la Legislatura y recurrir directamente a la Justicia planteando la inconstitucionalidad de la norma que pone límite a las reelecciones antes de que comience el cronograma electoral.
Ante la incertidumbre legal, otros comenzaron a armar líneas sucesorias con familiares directos para retener el poder territorial en 2027. En Merlo, Gustavo Menéndez perfila a su hermana Karina; en Tigre, Julio Zamora evalúa a su esposa Gisela; en Tres de Febrero, Diego Valenzuela a su esposa Daniela Reich; y en Esteban Echeverría, Fernando Gray a su esposa Magui Gray.
Mientras tanto, el gobernador Axel Kicillof y su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, se muestran a favor de revisar la ley. Sin embargo, la reforma no avanza debido a las propias internas del peronismo, que mantiene el debate congelado.
En tanto, aunque el PRO y La Libertad Avanza rechazan públicamente extender mandatos, los libertarios avanzan con un proyecto de reforma de la Ley Orgánica Municipal que podría abrir la puerta la iniciativa.
Suelde decirse que de los laberintos se sale por arriba. Pero en política, a veces, la solución es por abajo.