Rusticucci: “En ese momento sos parte de la elite del mundo”

El pilarense es uno de los deportistas con más presencias olímpicas. Con el tiro intervino en cinco Juegos y se destacó a nivel internacional. Y en el programa repasó todas sus vivencias.
jueves, 26 de julio de 2012 · 00:00

Sin hacer alarde de sus logros, caminando como uno más, entre los pilarenses hay un vecino que es uno de los deportistas argentinos con más cantidad de Juegos Olímpicos disputados: Ricardo Rusticucci, leyenda del tiro nacional, con cinco participaciones, apenas superado por Juan Curuchet en 2008.

Entrevistado por el programa Materia Prima, por FM Plaza 92.1, Chelo que estuvo en Munich 72, Montreal 76, Los Ángeles 84, Seúl 88 y Atlanta 96 recordó sus comienzos, sus vivencias olímpicas y entregó sus máximas para mantenerse competitivo a través de los años.

Cada cuatro años, al Chelo le afloran las ganas, se agolpan las sensaciones y la nostalgia por ocupar una habitación de la Villa Olímpica.

“Me gustaría estar en Londres, aunque sea sentado mirando”, afirma, indicando que en cada juego olímpico la atmósfera “es muy especial, todo el mundo pregunta qué se siente pero no se pueden transmitir sensaciones”.

A su vez, indica que “si uno pone atención, los JJOO son una selección planetaria de los mejores de cada deporte, y vos pasás a ser parte de ese grupo de mejores: sos parte de la elite del mundo. Te rodeás de gente a la que ves siempre por televisión y de golpe sos parte de ese grupo…”.

Nacido en San Martín por casualidad, hijo de un bancario de vida errante, con su familia se asentó en Pilar a los 4 años. Su padre fue un amante del deporte, eximio jugador de pelota a paleta y futbolista de Sarmiento de Junín. “Desde los 6 años empecé a hacer gimnasia en el Club Atlético, mi viejo me hizo socio”, recuerda.

 

Prodigio

“Mi viejo era aficionado al tiro, le gustaba pero no competía. Una vez, en Atlético, El Colorado Beretta organizó una especie de tiro al blanco con aire comprimido. Mi papá se anotó y ganó ese campeonato, yo lo fui a ver y me gustó. Tenía 14 o 15 años. Luego, mi viejo se hizo socio del antiguo Club de Caza, Tiro y Pesca y yo empecé a practicar ahí”.

En la institución se produjo una ruptura y uno de los grupos fundó Pilar Tiro Club: “Yo tenía 18 años y organizaron un torneo en una tosquera, contra uno de los espaldones de tosca que había. Lo gané y quedé como primer clasificado, por eso soy el socio número 1 del club”.

Así se fue conformando el Pilar Tiro Club, “se alquiló un local, se hizo una rifa para comprar el primer lote, y en 1967 se inauguró el primer polígono donde poder tirar”.

La historia dio un vuelco cuando, con el club ya asentado, un grupo de pilarenses participó en un torneo en Capital Federal, que tenía un equipo muy poderoso.

“Me prestaron una carabina ellos porque era como ir con kartings a correr el TC… Salí 4º o 5º, me vio un tirador de allá y me ofreció tirar con ellos. En 1969 tiré en mi primer campeonato nacional y a partir de ahí no paré más”.

 

El Olimpo

A lo largo de cinco Juegos Olímpicos, Rusticucci se ha cruzado con los mejores deportistas del último medio siglo. Además, afirma que “tengo amigos en todos los deportes, al compartir una Villa Olímpica con los Juegos, los Panamericanos (fue campeón en 1995), los Odesur... En Munich me hice amigo de Fernando Lúpiz, que en ese momento era esgrimista”.

De esa competencia, además, tiene un recuerdo vívido de la tragedia: “Durante el atentado seguí todo desde la ventana de mi habitación, porque a la delegación israelí la teníamos enfrente”.

Por otra parte, señala que en la elite “algunos son inalcanzables porque ponen una barrera o se suben al caballo, pero la mayoría de los deportistas son abiertos. Por ejemplo, al tenista es más complicado llegarle”. Aunque aclara que “eso es una alternativa, no vas sólo a sacarte fotos, sino a hacer en tu deporte lo mejor que se puede”.

Sin embargo, el tirador reconoce que “me quedó la deuda de lograr una mejor clasificación a nivel olímpico. Pudo haber sido en Atlanta 96 (20º) o en Los Ángeles 84 (18º). En Munich quedé 38º de 110. Es que allí se compite contra personas que durante 4 años se entrenan varias horas por día, sin preocupaciones económicas, con todos los elementos. A nosotros nos costaba comprar hasta las cajas de balas”.

 

Respaldo

No es ningún secreto que el deporte amateur en Argentina requiere de un esfuerzo extra por parte de los competidores, que no suelen encontrar un total apoyo. El caso de Rusticucci no fue la excepción: “Uno de viejo se pone más renegado -expresa-, pero en algunos aspectos con cierta razón. A lo mejor no recibí la ayuda económica que necesitaba, pero siempre hice de todo para rebuscármela, como entrenar de noche. Viajar por el mundo me dio alegrías y sinsabores: cuando volví en el ‘84 y el ‘88 no tenía más trabajo…”.

Pero reconoce que “mi familia me bancó mucho, gracias a Dios no los descuidé y pude hacerlo de buena manera. También le agradezco a la gente de Pilar por su apoyo”.

Faltan horas para que comience un nuevo Juego Olímpico. Desde el living de su casa, el televisor le volverá a llevar a Rusticucci los mejores recuerdos de su vida deportiva.

 

Vigente 

“El tiro es un deporte muy longevo -afirma Rusticucci-, mientras se vea el blanco y se soporte una competencia de 60 tiros en una hora y media…”. Y señala que “hace poco fui al Nacional, en Córdoba, hacía como 8 meses que no tiraba y cuando me dí cuenta estaba tercero”. Por eso, el tirador asegura que “si uno tiene voluntad de querer lograr algo, se logra. Ni siquiera me meto en Veteranos, prefiero que me ganen los chicos, pero si les gano yo tiene mejor gusto…”.

 

Consejos de campeón 

“En toda actividad se necesita paciencia. Si no se sabe nada, hay que asesorarse con alguien que tenga cierta capacidad comprobada, profesor o no, que inculque la realidad de lo que uno va a practicar. Todo tiene su técnica, hay que tratar de aprender lo más posible, humildemente. Muchos deportistas se malogran pensando que se las saben todas. Se bloquean mentalmente y en vez de avanzar, retroceden”.

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