Flavia en el Parque del Cincuentenario.
por Flavia Hinmel y Martín Rosso
Una sucesión de hechos ligados a los estudios y al trabajo hicieron que actualmente estemos viviendo aquí y antes, por tres años, en Milano (Italia). Ambos somos ex alumnos del Instituto Verbo Divino, aunque apenas terminamos el colegio nos fuimos a estudiar a Buenos Aires.
Yo soy licenciada en Ciencias de la Educación, especializada en Tecnología Educativa y Media Educador. Martín es músico, contrabajista actualmente de la Filarmónica de Bruselas.
Cuando llegamos a la ciudad nos llamaba la atención que todo el mundo nos daba la bienvenida, hasta los empleados públicos. Apenas decíamos que éramos recién llegados respondían “¡bienvenido a Bélgica!”.
El ritmo de la ciudad es bastante tranquilo y la verdad que nuestra vida cotidiana es igual a la que teníamos en Argentina o Italia.
El costo de vida en Bélgica es uno de los más bajos de Europa occidental, esto hace que este país esté un poco más resguardado de la crisis. Los negocios cierran a las 7 de la tarde y no abren los domingos. Nosotros vemos a la gente bastante relajada, pero no sabemos si es así o es la impresión después de venir de Buenos Aires. Tanto que…¡ tardamos un mes en enterarnos que el primer ministro había renunciado!
Ciudad multicultural
En cuanto a la gente, no se puede hacer generalizaciones. Bruselas es una ciudad multicultural y por lo tanto para nada homogénea. Pero sí podemos contar que existen tres comunidades en Bélgica: flamenca, francesa y germanofona. Las dos más grandes son las primeras.
Estas comunidades están divididas por la lengua: holandés, francés y alemán, respectivamente. Esto tiene las más variadas implicancias políticas y culturales, y se refleja en el complejo sistema de gobierno de Bélgica y en su historia política.
Al mismo tiempo, Bélgica está dividida en tres regiones: Flandes, Valonia y Bruselas capital. La comunidad Flamenca (Flandes) y la comunidad Francesa (Valonia) conviven también en la región Bruselas Capital. Es resumen, es una sociedad muy compleja, lingüísticamente dividida y unida por el Estado Federal.
Bruselas se destaca por la gran cantidad de parques y espacios verdes y por las cortas distancias, es posible cruzar el centro de punta a punta en pocos minutos. A su vez, la oferta cultural es muy diversificada e intensa. Hay muchísimos museos (más de 80 y de todo tipo) y salas de concierto. Y conviven la arquitectura tradicional y la moderna.
En cuanto a los monumentos históricos, la Grand –Place y el Atomiun (monumento que tiene la forma de una molécula de hierro) son dos de los más destacados.
Gastronómicamente, la cerveza y el chocolate son sus mejores productos. Los belgas son famosos por ellos, además se adjudican la invención de las papas fritas.
Bruselas es una ciudad llena de anécdotas, entre las que más nos gustan está la que tuvo lugar en la plaza central, una de las plazas medievales más lindas de Europa. En uno de los cafés de la Grand-Place, Marx y Engels escribieron gran parte del Manifiesto Comunista (en febrero de 1848).
Por otra parte, San Martín vivió varios años en Bruselas con su hija, antes de irse a Francia, bastante cerca de donde vivimos nosotros. Y Julio Cortázar nació en Bruselas, en el barrio donde Martín va a trabajar todos los días.
Media Educator
En Italia empecé trabajando como educadora, y más adelante como coordinadora y docente de cursos de formación. Además desarrollé actividades de media educator, de periodismo educativo, y diferentes labores en el centro de investigación en educación y nuevas tecnologías de la Universidad Católica de Milano.
Venir a Bélgica significó empezar de cero. Por el momento sigo vinculada a Italia a través de la participación a distancia en un proyecto en el que ya trabajaba.
Además para poder adecuarme a los requerimientos de mi profesión acabo de terminar un curso de perfeccionamiento en el diseño de cursos de formación e-learning en la Universidad Católica de Louvain. La idea es darle continuidad a las actividades profesionales que desarrollaba en Italia.
Martín y la filarmónica
En la orquesta hace menos de diez meses que estoy y en realidad todavía me estoy adaptando y, obviamente, ganándome un lugar. Por suerte fui bien recibido desde el principio y las cosas van bastante bien.
La orquesta tiene una programación muy intensa dentro y fuera de Bélgica. Se viaja bastante, lo que cansa un poco, pero es bueno para tener proyección internacional. Es llamativa la gran cantidad de orquestas que hay en los países de esta parte de Europa.
Bruselas bajo la lupa
-¿En qué cosas se dan cuenta que están en el primer mundo?
- No nos gustan este tipo de comparaciones. Sería como menospreciar Argentina y no nos parece correcto.
-¿En qué cosas Argentina sigue siendo insuperable?
- Ojalá que en el fútbol, ahora con el Mundial…
-¿Una costumbre a la que les costó adaptarse?
- Al bilingüismo, es el desafío más grande. El holandés y el francés no son dos lenguas “fáciles” de aprender. Para adaptarnos más rápido, Martín aprendió primero holandés y yo francés, así cada uno podía entender una mitad de las cosas, y entre los dos hacíamos uno.
-¿Lo que más se extraña?
- Comprar facturas un domingo lluvioso a la tarde. ¡La energía del 24 de diciembre! Compartir algunos momentos importantes con la familia… pero por suerte existe skype y la webcam.

Martín en el Atomiun.
