En la mañana de este lunes, trabajadores despedidos de ILVA se encadenaron en el centro de Pilar en reclamo de las deudas salariales que aún restan saldar por parte de los empresarios. “No nos movemos más de acá hasta que nos paguen las quincenas atrasadas y nos den una solución”, expresaron los manifestantes.
En tanto, otro grupo de trabajadores locales de Ilva participaron de una protesta en Luján, en solidaridad con los más de 130 despedidos de Cerámica Cortines.
La manifestación se realizó en la sede Luján del Ministerio de Trabajo provincial, en el marco de una audiencia de conciliación.
Este miércoles, se espera que el epicentro de las protestas se traslade al centro de Pilar, donde Ilva tendrá su última audiencia conciliatoria luego de que, la semana pasada, Trabajo prorrogara por 5 días hábiles más la conciliación.
Mientras tanto, continúa el acampe de trabajadores frente a Ilva, en el Parque Industrial de Pilar.
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Protesta
Un grupo de exempleados de la fábrica de porcellanato decidieron sentarse sobre la calle en la esquina de Rivadavia y Bolívar, todos ellos encadenados entre sí. Por esto, el Municipio resolvió cortar el tránsito en ambas calles.
Los trabajadores muestran carteles en alusión a los 300 despidos que la empresa concretó a principios de septiembre, lo que desató el conflicto y provocó, entre otras medidas, un acampe en el Parque Industrial Pilar.
“Hace una semana y dos días que no abonaron la quincena y empiezan a complicarse otras cuestiones básicas para nuestras familias, el pago de la escuela, de los clubes, somos toda gente de acá de Pilar”, describió Juan Ignacio Capelli, uno de los despedidos que llevó adelante la medida. “Hay compañeros a los que ya les dijeron que, si no pagan el alquiler, se tienen que ir”, agregó.
Capelli denunció que “a un compañero lo amenazaron a una cuadra del (club) Peñarol. Paró una moto, se le cruzó en la esquina, y le dijeron que se dejen de joder con las con las pintadas, que hoy es una advertencia, pero que mañana no”.
Ingual, dijo que la lucha va a seguir: “Tenemos una unión muy muy fuerte, los compañeros pelean en la fábrica, nosotros acá, estamos todos juntos, pero hoy no tenemos una respuesta.”
"Es difícil"
Por su parte, Eduardo Cuevas aseguró que “la situación es compleja, porque no hay no hay nadie a quien reclamar, no hay respuesta, la empresa nos da la cara”.
“Es difícil, sobre todo cuando miramos a nuestros hijos, cuando llegamos a casa sin una respuesta o una explicación”, expresó.