Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires reveló que el financiamiento educativo por parte del Gobierno nacional cayó un 47,7% en términos reales entre 2024 y 2025. A su vez, advirtió que las provincias, entre ellas Buenos Aires, debieron asumir parte del retiro de fondos de la Nación para sostener el sistema.
El trabajo, titulado "El futuro del financiamiento educativo en debate", fue realizado por especialistas del Instituto Interdisciplinario de Economía Política(IIEP UBA-CONICET) y AFISPOP, bajo la coordinación de Javier Curcio y Florencia Simonini. En él se advierte que el sistema educativo argentino atraviesa una etapa de "fuerte contracción fiscal" y que el ajuste aplicado por el Gobierno nacional modificó de manera sustancial la distribución de responsabilidades entre la Nación y las provincias.
El informe sostiene que durante el bienio 2024-2025 el financiamiento nacional destinado a educación acumuló una caída real del 47,7%, una reducción superior a la del gasto público nacional en su conjunto.
Los investigadores, a su vez, remarcan que una porción importante de ese ajuste terminó siendo absorbida por las jurisdicciones provinciales, que incrementaron su participación en el sostenimiento de las escuelas frente al retiro de la administración nacional.
En ese escenario, la provincia de Buenos Aires aparece como uno de los casos más representativos: el estudio indica que el distrito destina una porción "cercana o superior al 30%" de su presupuesto a educación, ubicándose entre las jurisdicciones que mayor esfuerzo fiscal realizan para sostener el sistema educativo.
El informe expone además una diferencia marcada entre la Provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Mientras la administración bonaerense destina alrededor del 30% de su presupuesto a educación, la Ciudad asigna apenas el 18,2%, una de las proporciones más bajas del país. Sin embargo, la mayor disponibilidad de recursos fiscales de CABA le permite registrar uno de los gastos por alumno más elevados de Argentina, con un promedio de 3,4 millones de pesos por estudiante durante 2024.
Para los investigadores, el nuevo esquema de financiamiento nacional profundiza estas diferencias, ya que las capacidades económicas de cada distrito adquieren un peso cada vez mayor frente al repliegue del Estado nacional.
Uno de los principales factores que explica el deterioro del financiamiento educativo fue la eliminación por parte de la administración de Javier Milei del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), una herramienta que durante más de dos décadas complementó los salarios docentes en todas las provincias.
El informe recuerda que la discontinuación de ese fondo desde comienzos de 2024 dejó a las jurisdicciones con una mayor responsabilidad para afrontar los incrementos salariales utilizando exclusivamente recursos propios.
A esa decisión se suma la paralización del Fondo de Compensación Salarial Docente, que continúa vigente por ley pero no registró ejecución presupuestaria durante 2025 ni en lo que transcurre de 2026.
El duro escenario adquiere especial actualidad en Buenos Aires, donde en el marco de las negociaciones paritarias el gobierno provincial acaba de enviar una nueva oferta salarial al Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), proponiendo un incremento del 7% en dos tramos —5% en julio y 2% en agosto— luego de que los sindicatos rechazaran una propuesta inicial del 2,5%.
(Fuente: Grupo La Provincia)