La decisión de Volkswagen de reemplazar la actual Amarok, fabricada en la planta de General Pacheco, por un nuevo modelo que se ensamblará localmente pero con piezas en su mayoría de origen chino golpea de lleno al Parque Industrial de Pilar donde dos proveedores que producían exclusivamente autopartes para la camioneta atraviesan una profunda crisis, y al menos una de ellas ya resolvió cerrar sus puertas poniendo peligro más de 200 empleos.
La automotriz alemana comunicó oficialmente el cambio en abril del año pasado, pero el impacto sobre la cadena de valor recién comienza a sentirse, a pocos meses de que la emblemática camioneta deje de producirse en el país.
Según confirmaron fuentes gremiales y empresarias del parque, la primera en anunciar su retirada es Kromberg & Schubert, grupo alemán especializado en sistemas eléctricos y cableado para la industria automotriz. La firma, proveedora exclusiva de mazos de cables para la Amarok, llegó al país en septiembre de 2009 para ese proyecto, un año antes de que la pick up comenzara a fabricarse en Pacheco.
“Ellos ya informaron que se van a fin de año. Los trabajadores ya están al tanto de la situación”, indicaron las fuentes.
En declive
El caso de Pelzer System, del grupo de origen italiano Adler Pelzer, es igualmente delicado. Instalada en Pilar en 2009 para abastecer de insonorizantes y alfombras a la Amarok, generó unos 100 puestos de trabajo.
Al no haber sido elegida para la nueva camioneta, y dado que producía únicamente para la pick up y el SUV Taos (este último ya dejó de fabricarse), hoy quedan solo 13 trabajadores.
Fuentes cercanas a la empresa indicaron que el personal supo entre febrero y marzo que Pelzer no continuaría con el nuevo modelo. Desde entonces hubo conflictos y paradas de planta en reclamo de retiros voluntarios. En uno de esos episodios, la compañía canceló el contrato y la planta estuvo dos meses sin actividad, trabajando con el stock remanente. Más tarde se consiguió un negocio con Stellantis, aunque con una producción muy pequeña.
Los trabajadores que permanecen buscan nuevos clientes para evitar la salida definitiva del grupo de la Argentina.
A los casos de Pilar se suman los de Irauto, en Benavídez, (Tigre), con 80 trabajadores, que ya reportó una posible salida del país; y el de Zhoue (Villa Adelina), que atraviesa una fuerte crisis, con locales cerrados, pedidos de quiebra y posibles exempleados afectados.
Peligro para 50 empresas
El presidente de la Cámara Empresaria del Parque Industrial de Pilar (CEPIP), Néstor Dolera, había alertado a principios de septiembre que hay unas 50 empresas del complejo en riesgo de continuidad y advirtió que, si no hay un cambio de políticas para el sector, muchas podrían cerrar antes de fin de año.
En cuanto al empleo, recordó que según “la última estadística, casi un 20% de los 35.000 puestos del Parque se perdieron, casi 7.000 personas”.
Solo dos sectores escapan a la crisis general: la industria farmacéutica y las alimenticias. “Esto no significa que esa industria funcione bien, sino que se mantiene respecto de la de las demás”, aclaró el empresario.
Actualmente, el uso de la capacidad instalada en el Parque ronda el 40%: de cada 10 máquinas, solo 4 están funcionando.
Dolera destacó que la mirada es coincidente con todas las empresas del Parque: “En una reunión de comisión con los industriales, llegamos todos a un consenso: la industria está en decadencia producto de todas estas políticas que se vienen dando últimamente”.
En ese sentido, dijo que el 20% de las 220 empresas del Parque “están al límite”, lo que significa, según explicó, que “de seguir con estas políticas donde no se protege a nuestra industria, las tarifas que aumentan prácticamente todos los meses, el consumo cayendo, sin crédito, pueden llegar a cerrar para fin de año”.
220 Empresas tiene el parque industrial de Pilar. Desde el complejo aseguran que una 50 están en crisis, con riesgo de cierre.