RESEÑA

La reelección en Pilar, un objetivo difícil a lo largo de la historia

Vuelve a hablarse de las reelecciones indefinidas en Buenos Aires. En el distrito, solo Luis Lagomarsino y Humberto Zúccaro lograron volver a ser elegidos.
domingo, 5 de diciembre de 2021 · 00:03

Por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

En las últimas semanas comenzó a hablarse –cada vez con más fuerza- del regreso de las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires. La posibilidad de encadenar más de dos mandatos se había interrumpió en 2016 e incluye a intendentes, concejales, consejeros escolares, diputados y senadores.

En Pilar, la historia marca que –más allá de los vaivenes que ha tenido la vida política a lo largo del tiempo- para los jefes comunales la reelección no ha sido tema sencillo. El votante pilarense no se ha “casado” con ningún oficialismo, salvo un par de excepciones.

De hecho, solo dos intendentes lograron ser reelegidos desde la vuelta de la democracia: Luis Lagomarsino y Humberto Zúccaro, este último dos veces.

Convulsionado
Al hacer este recorrido, cabe explicar que la designación de los intendentes nunca fue igual. A lo largo del siglo XIX, el Ejecutivo fue conducido por alcaldes, jueces de paz y comisionados, a través de diversos sistemas. De la misma forma, también fueron cambiando las duraciones de los mandatos, hasta llegar a los cuatro años actuales.

El listado “contemporáneo” de intendentes comienza con Tomás Márquez, en 1912. La sucesión de nombres no contempla mandatos de más de dos años, algunos incluso menos, hasta llegar a Pedro Lagrave, intendente entre 1930 y 1936.

Lagrave había sido designado intendente en 1929 y se mantuvo luego del primer golpe de Estado, en 1930. En 1933 se presentó en las elecciones y obtuvo una ajustada victoria sobre Rafael Guida. La ley Orgánica Municipal era diferente: los ciudadanos no elegían directamente al intendente, sino que votaba a los miembros del deliberativo (hoy concejales) y estos –diez personas, para esa época- designaban al jefe comunal.

Es imposible ignorar que los golpes de Estado influyeron en forma notoria sobre la vida política local, con intendentes que debieron abandonar sus cargos (Benito López y Andrés “Yayo” López), otros que no pudieron asumir (Américo Vattuone) y comisionados que eran designados a dedo.

En el caso de Daniel Alberto Ponce de León, su mandato duró de 1973 a 1981, pero solo ganó elecciones al comenzar su período. Luego del golpe de 1976 fue uno de los pocos jefes comunales de la provincia que continuaron en su puesto.

Actualidad
Con el retorno de la democracia, en 1983 Luis Lagomarsino ganó ampliamente y se convirtió en intendente de Pilar. En 1987 se presentó a la reelección y la logró en forma cómoda, pero falleció de manera sorpresiva apenas dos días después de haber asumido su segundo mandato.

Su muerte dio inicio a una época de inestabilidad institucional casi sin precedentes en el distrito. Quien terminó el período fue Jorge Telmo Pérez, que por su parte ganó las elecciones de 1991. No obstante, Pérez no completó su mandato, dejando su lugar a Alberto Alberini en 1993, quien dos año más tarde triunfó en las urnas. Alberini buscó la reelección, pero perdió en 1999 contra la lista encabezada por Sergio Bivort.

El propio Bivort también fue por un segundo mandato, siendo derrotado por Humberto Zúccaro, quien con el tiempo se convirtió en el intendente más duradero de la historia local: triunfó en las elecciones de 2007 y repitió en 2011, logrando así tres períodos. Pero, cuando fue por el cuarto, perdió en 2015 ante Nicolás Ducoté.

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