Hace dos años, cuando comenzó a aplicarse la política de entrega de microcréditos para mejoras en la vivienda, Belén fue una de los cientos de pilarenses que llenaron los formularios para la obtención del beneficio. Pero no tuvo suerte. O, mejor dicho, su suerte se hizo esperar.
Hace dos semanas, Belén fue convocada a la sede de la Empresa de Vivienda y Hábitat de Pilar (SAPEM), en Uriburu 1627, la ex ruta 8, para recibir su microcrédito.
Sin embargo, no todo fue alegría: de los 38 mil pesos que figuraban en los documentos de la entrega, solo recibió una orden de compra por 31 mil. Solo eso, sin explicaciones sobre el destino de los 7 mil pesos faltantes.
“Solo me dijeron que figuraba $38 mil pero me iban a dar $31 mil. Pero como lo necesitaba, lo acepté igual”, le contó a El Diario la vecina, pidiendo resguardar su apellido “para evitar problemas”.
La entrega del microcrédito no fue en efectivo sino con un vale para retirar materiales. “Fue en un sobre, como una orden de compra. Me lo dieron ahí al lado de Hebraica, donde dice ‘Viviendas’. Yo me había anotado hacía más de dos años y en septiembre recién me salió”, contó Belén.
Y agregó que en el mismo lugar le dijeron que “ahora están dando otros que tardan una semana”. Por las dudas, se anotó de nuevo, esta vez con los datos de su pareja.
Belén canjeó el bono en un corralón de materiales de La Lonja. El formato es similar al que se usó en 2017. De hecho, buena parte de los más de 25 allanamientos ordenados por la Justicia en el marco de la investigación por supuesta malversación de fondos públicos tuvo como objeto los corralones que participaron del sistema hace dos años.



