Durante 30 años, la comunidad de Manzone y Villa Astolfi asistieron a un fenómeno de fe irrepetible: la devoción por Tibor Gordon, líder espiritual que en su predio Arco Iris recibía a multitudes que buscaban sanación.
A principios de los ’70, una pareja de leones devoró a una cuidadora en la comunidad Arco Iris, ubicada en Manzone. Cómo relataron el hecho los diarios de la época.
Durante 30 años, la comunidad de Manzone y Villa Astolfi asistieron a un fenómeno de fe irrepetible: la devoción por Tibor Gordon, líder espiritual que en su predio Arco Iris recibía a multitudes que buscaban sanación.
Sin embargo, el lugar –un ámbito de camaradería y unión- fue también escenario de una tragedia a partir de un hecho insólito, cuando dos leones que allí habitaban devoraron a una mujer.
Ocurrió hace ya casi 55 años, en mayo de 1971. Las tapas de los diarios mencionaban el secuestro del cónsul británico -presuntamente a manos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)- y la preparación de Estudiantes de La Plata antes de una nueva final de la Copa Libertadores de América.
En medio de esas noticias, la tragedia de Arco Iris mereció la atención de la prensa nacional.
“Dramático fin de una cuidadora de leones: las fieras la devoran”, tituló el diario Crónica el miércoles 26 de mayo, dándole despliegue al suceso en sus diversas ediciones.
El texto comenzaba así: “Una sensación de horror produjo en un establecimiento de campo ubicado en cercanías de esta ciudad (en alusión a Pilar), un hecho realmente insólito: dos leones enfurecidos devoraron prácticamente a una mujer de sólo 40 años de edad”. Y agregaba: “Cuando trascendió el episodio, muchos aquí en Pilar no querían creer en el mismo, porque parecía absurdo que en la zona hubiera leones. Pero la situación se aclaró con posterioridad”.
En efecto, al intervenir las autoridades policiales se comprobó que el suceso “se había desarrollado en una estancia propiedad de Tibor Gordon, un checoslovaco llamado en realidad Goldenberg, quien es conocido en todo el país porque desde hace muchos años se dedica al ‘ocultismo’ y a ‘solucionar espiritualmente’ los problemas de sus semejantes conflictuados, percibiendo siempre ‘obsequios’ que lo han convertido en multimillonario”, indicaba Crónica, que al parecer no le guardaba mucha simpatía al personaje.
El diario calificaba a la comunidad Arco Iris de “secta” e incluso recordaba que “Tibor Gordon estuvo varias veces detenido. Imputado de una serie larga de procesos por magia, curanderismo, curaciones ilegales y supercherías. Pero en todos los casos logró salir indemne”.
En cuanto a la infortunada mujer, su nombre era Violeta Esquivel, argentina de 40 años. En un primer momento, en el periódico se la señaló como “encargada de alimentar, diariamente, a las feroces bestias que constituían el orgullo de Tibor Gordon”.
Al reconstruir el hecho, se detalló: “Como solía hacerlo habitualmente, la mujer ingresó en la jaula de los leones y éstos, hambrientos y brutales, se abalanzaron sobre la infeliz, que comenzó a proferir desgarradores gritos en demanda de auxilio. Corrieron peones del establecimiento y algunos trataron de hacer algo por la señora, pero todo fue estéril”.
La crónica periodística continuaba: “Los leones, con rapidez que espantó a los testigos del trágico episodio, la hirieron mortalmente a dentelladas y, aún con vida, comenzaron a devorarla. Uno de los trabajadores dijo: ‘Fue algo horrible, que recordaré toda mi vida’. Uno de los peones disparó contra los animales, pero ya era demasiado tarde”.
Con el paso de las horas fueron conociéndose más detalles. Así, por ejemplo, se dijo que la pareja de leones eran propiedad de un tal Gustavo Ruiz, de 25 años de edad, a quien Gordon había conocido en Villa Gesell.
Obligado a regresar a Buenos Aires por motivos laborales, Ruiz le pidió al sanador “que alojara provisoriamente a las fieras en su campo de Pilar hasta tanto hallara qué destino depararles. Tibor aceptó y desde hace 30 días la pareja de fieras se encontraba en el lugar”.
En ese contexto es que Esquivel, cocinera del establecimiento desde hacía 8 años, decidió alimentar a las fieras, “tarea que estaba habitualmente a cargo de Ruiz, quien a la sazón se encontraba ausente, lo mismo que Tibor Gordon”, relataba Crónica.
Siempre según el diario, Ruiz había advertido que, por estar en celo la leona “era peligroso acercársele, por lo que la comida debía serle arrojada desde lejos”. No obstante, se dijo que “la señora Esquivel abrió la jaula y se introdujo en su interior con el alimento”, lo que disparó la reacción de la bestia.
A su vez, fiel a su estilo, el diario no ahorró en detalles truculentos acerca de las características del feroz ataque y las secuelas en el cuerpo de la víctima. “Saliendo de su estupor –indicó-, uno de los testigos disparó contra las fieras, con un revólver primero y luego con una escopeta, hiriendo a la leona, que soltó a su víctima”.
“Finalmente –cerró-, la llegada de los bomberos permitió retirar el cadáver destrozado de la señora Esquivel. El jefe del cuerpo, señor Pedro Antoneli, arriesgó su vida al retirar el cuerpo del interior de la jaula, el que fue trasladado a la morgue del cementerio de Pilar”.
Según se supo con el correr de los días, los felinos fueron trasladados al Zoológico de Buenos Aires, abandonando Arco Iris. Mientras tanto, el lugar siguió siendo lugar de encuentro para los miles de fieles que visitaban a Tibor Gordon cada fin de semana, hasta que la muerte lo sorprendió en julio de 1985.
Un día más tarde, el jueves 27 de mayo, Tibor Gordon se vio obligado a brindar una conferencia de prensa en su residencia de la calle García del Río 3488, del barrio de Saavedra.
Una vez más, el diario Crónica cubrió lo sucedido: “De acuerdo con el relato de Gordon, la víctima, Violeta Esquivel, de 42 años de edad, desde hace 10 años se desempeñaba como ama de llaves y cocinera de la familia. Pese a las repetidas advertencias, se acercó a los animales -en ausencia de su dueño Gustavo Ruiz- para darles de comer y ‘jugar un poco con ellos’. Al acercarse, la mujer comenzó a cantar y la leona se abalanzó sobre ella con los resultados conocidos”.
